Tiempo para pensar


De vez en cuando y, de manera natural, abro un espacio en mis días.

Algo que ‘la llamada de dentro’ hace. Emerge y pide paso.

Y le digo: vale, me quedo contigo.

¿Sabes esa voz eterna dentro de nosotros?

La mayoría de las veces ocurre de forma espontánea.

Pero podemos llamar a su puerta.

Los quehaceres diarios quieren suavizarla, apagarla. Pero se abre paso.

Quiere emerger.

Porque realmente, si le dedicamos un poquito de atención, se abre paso imparable desde lo profundo hasta el cielo abierto.

Solo hay que volar dentro.

Entonces se abre un espacio para mi.

De nada. O de todo.

Un día o dos de pensamientos y no pensamientos.

Y lo más importante, de espacio entre ellos.

De ajustar y colocar las cosas en su sitio.

De sentir.

De notar.

Nada de pensar desde lo de fuera. Sino con la intuición interior.

Dejo que se haga. Que ella sabe. Que coloque las cosas en su sitio.

Pensar en los próximos pasos. Y en los dados en las últimas semanas.

Aumentar el espacio entre pensamientos.

En el próximo libro que leer.

En las personas que hace tiempo que no escribo.

En mandarle un beso y abrazo a un amigo antiguo del que siempre siento el frescor de su cariño.

En revisar esos archivos que no miro hace tiempo. En hacer limpieza digital, física y mental.

Lo espiritual se abre paso si mantenemos esa limpieza más superficial.

Solo necesita espacio para emerger.

Y al final, escuchar, sentir y seguir esa voz eterna dentro de nosotros guía nuestros pasos hacia la naturaleza de la mente, allí donde nos señalaba el Buda.

Allí donde está lo bonito de nosotros.

Creo que debemos buscar cómo provocar esos espacios mágicos en nuestra vida.

¿Sabes esa voz eterna dentro de nosotros?

Te mando un fuerte abrazo. Querido Sadhaka. 🤗


Te veo en el Curso y el Proyecto Sadhaka


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