Yātrā: el peregrinaje interior del Yoga


Creo que si estás viendo esto u oyéndolo, estás dentro del camino espiritual, podríamos llamarlo, o el camino de la mejora personal. Por eso siempre os digo hola, Sādhaka. Sādhaka es aquel que tiene una sādhana, que tiene una práctica, que tiene como un viaje espiritual.

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Luego está Yātrā, que es el peregrinaje, el peregrinaje con un sentido precisamente espiritual, si lo queremos llamar así, o que va más allá de lo que tenemos delante.

Y fijaos que hay un montón de caminos para alcanzar lo que no tiene nombre, para alcanzar eso que el ser humano lleva siempre, lleva desde el principio queriendo alcanzar.

Yo creo que todos tenemos esa sensación de que, uno, hay algo en nuestro interior, y dos, que ese algo en nuestro interior tiene que ver con algo más profundo y más grande de lo que solamente vemos. Y aquí entran los caminos, lo que hacemos en ese peregrinaje espiritual. Y aquí estamos en un ambiente de Yoga, por eso lo de Sādhakas.

Ocho peldaños y dos trampas

Yo creo que a casi todos nos han presentado el Yoga casi como un temario, ¿no? Ocho peldaños. Subes uno, luego el siguiente y arriba del todo está la meta. Se entiende, porque es una forma ordenada de contarlo y para estudiarlo además tiene su utilidad.

Pero cuando esa imagen se instala en la práctica tiene un efecto secundario, porque te pone a mirar hacia arriba todo el rato. Y cuando miras hacia arriba todo el rato, lo que tienes debajo, lo que pasa hoy, si estás en el Yoga la āsana de hoy, la respiración de hoy, lo que sea de hoy, parece solo un escalón que hay que dejar atrás cuanto antes.

Y claro, ahí aparecen dos trampas. La primera es sentir que nunca llegas. Sentir que nunca llegas, que siempre hay un peldaño más. E incluso dentro de una práctica de āsana, una postura más difícil. O dentro de esos ocho pasos del Yoga de Patañjali, un estado más sutil al que aspirar.

Y luego hay otra trampa más silenciosa: es creer que ya has pasado por algo. Eso ya lo hice, eso ya lo sé. Como si la base fuera una casilla que se marca y se olvida.

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Un mapa, no una escalera

En el episodio de la semana pasada hablábamos de los nueve obstáculos de Patañjali, cómo superarlos. Y de hecho, estos ocho pasos del Yoga de Patañjali son un poco ese recorrido de cómo pasar esos nueve obstáculos.

Pero fijaos que que encasillemos cosas nos tiene que servir simplemente para lo que decíamos el otro día, ¿no? Ver un mapa. Más que hay nueve obstáculos, hay ocho pasos, tenemos que hacer esto, tenemos que recorrerlo, porque ahí es cuando te encasillas y te estalla la cabeza, porque nunca vas a llegar.

Yo me lo tomo un poco más de: oye, ¿cómo bajo esto a tierra? Oye, los nueve obstáculos, ¿no? Oye, pues es verdad que esto se presenta a veces en mi vida. Bueno, Patañjali además me dice que recite OM, que no sé qué, que haga silencio. Luego me presenta esos ocho pasos del Yoga, Yama, Niyama, Āsana, todo lo que conocemos.

Pero lo podríamos ver un poco más como parte de nuestro Yātrā, de nuestro peregrinaje, como Sādhakas, como alguien que tiene una práctica espiritual. Vamos a llamarlo espiritual. Está muy manida la palabra, pero entendedme como aquello que hacemos como dando sentido a ese ser interior que decíamos al principio.

Entonces, el imaginárnoslo todo como una escalera, yo creo que nos pone más frenos que si nos lo imaginamos como ese peregrinaje, como ese camino.

Porque un peregrinaje yo creo que funciona al revés que una escalera. El peregrino, de hecho, no siempre busca un sitio que no conoce. Muchas veces hace el mismo camino que ya hizo el año pasado o el anterior. Y pasas por las mismas piedras, los mismos pueblos. Y aun así, cada vez es un sitio distinto.

Porque claro, volvemos al mismo sitio, pero, aunque suene un poco manido, somos nosotros los que no somos exactamente los mismos. Y esto es lo más interesante, es lo más bonito. Llegar a un punto y decir: oye, esto está bien, esto lo sé manejar. O: oye, no tengo herramientas aún para manejar esto, no sé cómo hacer esta parte del camino. Y puede pasar.

El camino empieza un poco antes

Y yo creo que el camino, vuelvo a decir que estamos en un ambiente de Yoga, el camino empieza cuando entramos en una postura. Quizá empieza un poco antes, antes de cómo entramos en la postura. Y siempre os digo lo mismo: el Yoga empieza en cómo tratamos a los demás, en cómo nos tratamos a nosotros mismos, en la forma en que nos hablamos cuando algo no nos sale, en si somos honestos con nosotros mismos sobre la verdad de lo que está pasando en la vida o está pasando en una postura.

Lo interesante es que esto, yo creo, no se queda en la puerta cuando empiezas a practicar. Es lo que digo, que entra contigo. Entonces, al final, la forma en la que te relacionas con el mundo es la forma en la que te relacionas con esa postura, con ese prāṇāyāma, con ese yama y niyama. Si en tu vida vas empujando, pues vas a empujar en la postura. Si te cuesta ser sincero con los demás, te va a costar reconocer dónde estás forzando, qué no está pasando, qué no está saliendo.

Por eso yo creo que en este primer tramo hay que ver que volvemos constantemente a una práctica determinada, a lo que se nos pone delante una y otra vez. Es como el primer tramo del camino.

No hace falta ponerle nombre

Y a partir de ahí, oye, que se nos pone por delante una y otra vez, y a partir de ahí pasa algo que no se puede forzar, y es que tenemos que permitir, parece que me estoy poniendo un poco abstracto, pero permitir que ese ser interior vaya haciéndose con el camino, que vaya tomando sentido aquello a lo que nos enfrentamos, si es una postura o si es una parte de la vida.

Fijaos que Patañjali nos dice silencio, o pratyāhāra, recoge los sentidos hacia el interior, dhāraṇā, dhyāna, para llegar al samādhi. El samādhi no nos importa como un objetivo, sino como un reconocimiento de ese ser interior que se funde con el ser o con el sí mismo absoluto.

Entonces vamos reconociendo esto y vamos haciendo nuestro camino. Ya os digo, no como un paso de ahora uno, luego otro, luego otro, sino como parte de nuestro peregrinaje, parte de nuestro camino, que, oye, pues como decía antes, un par de veces o tres ya, estamos en un ambiente de Yoga y bueno, pues tenemos ahí esos ocho pasos de Patañjali.

Yo creo que no hace falta ponerle nombre a nada, ya dice el Tao: el Tao verdadero no puede nombrarse. Porque si sientes eso dentro de ti, si lo has sentido alguna vez, sabes de lo que hablo, y no necesitas encerrarlo en ninguna parte.

El camino no solo se recorre una vez

Y fíjate que el camino no solo se recorre una vez, porque no es, y en el Yoga no es, primero dedícate unos años al cuerpo, luego a la respiración, y si eres muy bueno al final, luego viene no sé qué. No, no, yo te hablo de que en una sola práctica, en una sola sesión, podamos pasar por todo el camino.

¿Cómo llegamos al antideslizante con esos yamas y niyamas? ¿Cómo nos colocamos? Āsana. ¿Cómo es la calidad de nuestra respiración? Prāṇāyāma, aunque ya sé que el prāṇāyāma es mucho más. ¿Cómo nos recogemos? ¿Qué sentido le queremos dar a nuestra práctica? ¿Cómo sostenemos la atención? Pratyāhāra, dhāraṇā, dhyāna. Y luego lo que siempre nos dice el profesor, ¿no? Tāḍāsana y Śavāsana. O sea, ¿cómo sostenemos todo ese instante cuando está pasando algo en la postura? En un no esfuerzo.

Entonces yo creo que esa es la parte más interesante. ¿Cómo podemos llevar eso a nuestra práctica de dos horas de hoy o a nuestra práctica de diez minutos de hoy?

Y la práctica dentro de un año va a pasar por los mismos sitios, pero nuestra hondura, nuestra altura va a ser diferente. O sea, no es un círculo cerrado, es más bien como una espiral. Pasamos por el mismo punto, pero cada vez quizá nosotros estamos como más dentro. Más dentro.

Lo avanzado no está arriba

En una postura pasa, ¿no? O sea, te imaginas en Utthita Trikoṇāsana, por ejemplo. Bueno, pues el primer año estás como más en no caerte, en los pies, en buscar la línea. Luego ya empiezas a estirar los costados, a buscar ese giro que hay que hacer hacia arriba. Y luego quizá nos enseña cómo sostenernos en la vida.

Pero fíjate que yo creo que con la actitud correcta, aunque estemos en una fase muy incipiente de nuestra práctica, podemos decir: oye, hay una parte en la que interviene el cuerpo, en la que me caigo, no sé qué, lo que tú quieras, pero hay una parte como Sādhaka, que aunque sea una postura que no te sale, que te estás enfrentando por primera vez a ella o que llevas un mes practicando, puedes decir: ok, el cuerpo va por este lado, lo asumo, tiene que hacerse porque tenemos átomos. Esto no se trata de ajustar los átomos, pero que por dentro vaya siendo una experiencia enriquecedora para nuestro sí mismo interior.

Lo que siempre decimos: ¿cuánto amor puedo desarrollar estirando ese isquiotibial? Y esto no es una frase, esto es una experiencia. Si pensamos que es una frase, siempre lo vamos a ver como una frase. Ah, sí, sí, cuánto amor, es muy bonito. No, no, no. Se puede vivir, se puede experimentar. Totalmente, al 100 %.

Como os digo, que no sea un escalón de ahora el cuerpo, ahora no sé qué, ahora esa postura, ahora la otra, sino que sea un peregrinaje. Entonces, es como: doy una vuelta, doy otra vuelta. Lo avanzado no está arriba, sino que está más adentro. Y voy, en cada vuelta, voy metiéndome más hacia adentro.

Y esa frustración del principio, la de dar vueltas a lo mismo, cambia. Es como que cambia de color y ya no es una señal de que te has estancado, sino una señal de que estás en el camino.

Algo que nunca estuvo lejos

Esta palabra, Yātrā, a mí me gusta mucho. Es una palabra en sánscrito que ya se menciona en la Bhagavad Gītā. Y habla de ese peregrinaje, ese movimiento espiritual, ese peregrinaje interior.

Que fijaos que tiene una paradoja, porque caminamos para acercarnos a algo que nunca estuvo lejos. Es lo que dicen en el budismo, por ejemplo, de que ya eres el Buda, solo que como que el objetivo con el que miras está sucio. O lo que decía Wayne Dyer: tú y la divinidad nunca habéis estado separados, solamente que ese vínculo nunca se ha roto, sino que está como un poco corroído.

Y esto es igual, ¿no? Nuestro Yātrā como Sādhakas: tenemos que darnos cuenta de que lo estamos haciendo hacia el interior, hacia algo que ya está adentro. Ya está dentro.

Entonces a veces pasamos años aprendiendo a habitar un cuerpo en el que hemos vivido siempre, u observando una mente que nunca ha dejado de funcionar. Entonces quizá todo este camino sea necesario precisamente para reconocer lo cercano que está aquello que parece difícil de ver.

Por eso os digo que esos ocho pasos, ocho miembros, ocho aṅgas, ocho ramas, como lo queráis ver, del Yoga de Patañjali, ese Aṣṭāṅga Yoga, a mí me parece más interesante como mapa de un viaje de peregrino que como una lista de contenidos o como una escalera que conquistar. Empieza con nuestra relación en el mundo y poco a poco nos lleva adentro. O sea, del cuerpo a la respiración, los sentidos, la atención, la mente y al sí mismo interior.

Ya dice el tercer Yoga Sūtra de Patañjali: entonces el que ve mora en su propio y auténtico esplendor. Sé que repito esta frase muchas veces, pero para que deje de ser una frase, para que sea un peregrinaje, una experiencia de verdad.

Recorrer este Yātrā con nosotros

Este año en CállateyhazYoga, en el Curso de Yoga para Gente Normal, introducimos este Yātrā. Voy a abrir inscripciones del 1 al 15 de octubre. Estarán abiertas las inscripciones para el que quiera apuntarse al Curso y recorrer este Yātrā con nosotros.

Vamos a tener evidentemente el contenido de toda la plataforma, y este año, fijaos, vamos a hacer dos cosas: una más enfocada a alumnos, pero que es para todo el mundo, y otra más enfocada a profesores, aunque también está para todo el mundo. Que además va a estar este año y luego, vamos a estar tan centrados que no es un material que vaya a dejar en la plataforma. Luego lo voy a retirar. Si te interesa este camino de peregrinaje, este Yātrā, vente con nosotros.

Va a durar de octubre a julio, y los profesores tendremos un espacio para ver, un espacio en el que vamos a hacer encuentros en directo. Ya os contaré mejor, pero vamos a hacer encuentros, nos vamos a ver, vamos a plantear un tema de los que pasan en clase de verdad: oye, yo me enfrento a esto como profesor. De hecho, van a ser temas abiertos, que vamos a poder todos decir: oye, el mes que viene tocamos este tema y el otro este. O sea, cosas reales que nos pasan en las clases.

Y el otro va a ser más como alumnos, pero para todos: ¿cómo vamos avanzando en esos nueve obstáculos de Patañjali que decíamos el otro día? Vamos a tener una postura y una manera de practicar planteada cada mes, que vamos a ver con vídeos exclusivos, con audios exclusivos. Incluso las clases en directo, la tutoría, va a estar todo enfocado a cómo superamos este obstáculo.

Pero bueno, si no, si no te apuntas al Curso, plantéate este camino de peregrinaje hacia el interior, como os decía, no como un paso tras otro. Que en cada práctica, aunque sea corta, veas que puedes recorrer el camino, ese Yātrā, ese camino, ese peregrinaje interior. Y que en cada práctica, aunque sea cortita, veamos que está toda la profundidad de la que estamos hechos.

Como digo, del 1 al 15 de octubre abro inscripciones. Si te apetece, ven. Si no te apetece, plantéate así el camino este año, a ver qué pasa, a ver qué sucede.

Espero que tengas más salud, que estés cerca de las personas que amas y que te encuentres seguro y en paz. Lo deseo de corazón.

Namasté.

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