Krishnamacharya me sigue acompañando
Hay enseñanzas que llegan a través de una postura. Otras, a través de una frase. Y algunas llegan mediante un gesto tan sencillo que, años después, sigue acompañándote.
Eso es lo que me ocurrió con el abrazo de Tirumalai Krishnamacharya.
Desde que conocí esa historia, siempre la he sentido como una inspiración para mi práctica y también para mi manera de entender la enseñanza del Yoga. No porque aquel abrazo explicara una técnica concreta o resolviera un problema biomecánico, sino porque transmitía algo mucho más difícil de expresar con palabras: una forma de estar, de enseñar y de relacionarse con los demás.
Una lectura muy especial
En el vídeo de esta semana quiero compartir contigo una lectura muy especial.
Se trata del primer capítulo de mi libro El libro del Yogi. Notas para la práctica y la vida, un texto que escribí precisamente como un pequeño homenaje a Krishnamacharya y a la huella que dejó en tantas generaciones de practicantes y profesores de Yoga.
No es una clase ni una explicación técnica. Es una historia. Una de esas historias que, cuando aparecen en el momento adecuado, permanecen contigo durante mucho tiempo.
La figura de Krishnamacharya
Si te interesa la figura de Krishnamacharya, la filosofía del Yoga o simplemente disfrutas descubriendo las enseñanzas que hay detrás de los grandes maestros, espero que este episodio te acompañe tanto como a mí me acompañó escribirlo.
Aquí puedes ver el vídeo completo, donde leo íntegramente este capítulo de El libro del Yogi.
Espero que lo disfrutes.
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