Anahata: tu capacidad de amar


Hola Sadhakas, ¿qué tal? Bienvenidos al cuarto episodio de la serie de Yoga Bioemocional donde estamos haciendo un repaso profundo y exhaustivo sobre los chakras.

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En episodios anteriores exploramos Muladhara, el chakra raíz, la base, la seguridad. Svadhisthana, el chakra sacro, la creatividad, el placer, la fluidez. Y Manipura, el chakra del plexo solar, el fuego, el poder personal.

Y hoy subimos al centro, al puente, al corazón.

Hoy hablamos de Anahata, el cuarto chakra, el chakra del corazón.

Anahata es el chakra del amor, de la compasión, de la apertura emocional. Si Manipura nos daba poder personal, Anahata nos da la capacidad de amar y de amarnos.

Vamos a darle un repaso de qué es, dónde está, qué emociones le afectan y sobre todo qué herramientas tenemos para equilibrarlo, todo a la luz de lo que nos ha enseñado Noelia Mariela Amaya en el curso de Yoga Bioemocional.

Qué es Anahata

Bueno, ¿qué es Anahata?

Anahata significa “no golpeado” o “sonido no producido”. Se refiere a ese sonido interno, sutil, que está en el centro, en el corazón.

Se representa con un loto verde de doce pétalos y una estrella de seis puntas en su interior, que simboliza justamente eso: la unión entre lo terrenal y lo espiritual.

Si queremos darle un color, es el verde, aunque Noelia nos comentaba que también se asocia con el rosa. El verde porque en la naturaleza representa el crecimiento, el renacer, el equilibrio.

Su elemento es el aire. Y esto tiene todo el sentido, porque Anahata está muy conectado con los pulmones, con la respiración, con la energía vital. El aire representa expansión, libertad.

Está ubicado en el centro del pecho, justo donde yo digo “yo”, donde hablo de mí, donde hago referencia a mi persona.

Y fijaos que este chakra es como un puente. Un puente emocional entre lo mental y lo primitivo. Entre los chakras inferiores, más terrenales, y los chakras superiores, más evolutivos y energéticos. Está justo en el centro.

La edad de desarrollo de este chakra es de los 21 a los 28 años. Está vinculado a la apertura emocional, al amor propio y a la conexión con los otros.

Esta etapa coincide con lo que Rudolf Steiner llamaba el cuarto septenio. Es cuando ya dejamos de ser adolescentes, ya no buscamos nuestra personalidad porque la tenemos más o menos clara, y empezamos a elegir hacia dónde vamos.

Es la etapa donde generalmente nos enamoramos de otra manera, nos comprometemos más en el amor, decidimos qué hacer con nuestra vida, qué estudiar, qué trabajo seguir. Es el principio de la madurez. Y es una etapa donde la conexión emocional ya no es tan arraigada con mamá y papá, sino que tiene que ver con uno mismo, con los demás y con vernos a nosotros a través del otro.

La emoción

La emoción que desequilibra Anahata es la tristeza.

Y aquí nos decía Noelia algo muy importante: la tristeza no está mal. La tristeza en realidad nos viene a enseñar que hay algo que atender, que me tengo que detener a observar. Es como una señal de que tal vez necesito buscar apoyo, de que tal vez necesito dialogar de cosas que no estoy dialogando.

A veces nos criamos en entornos donde las emociones no se nombran, donde no se puede llorar, donde no se expresan. Y entonces este chakra se opaca, le va saliendo como una capita, una costrita, que lo tapa.

Y la tristeza, bueno, a veces no se manifiesta solo con llanto. A veces se manifiesta como cansancio, como esa necesidad de estar todo el tiempo acostado, falta de apetito, esa sensación de vacío. Ese “hoy hice todo lo que tenía que hacer pero aún así siento que algo me falta”.

La emoción que equilibra Anahata es la alegría, pero sobre todo la compasión. Y aquí Noelia hacía mucho hincapié: a veces hablamos de amor pensando en amar al otro, pero hay una cuestión fundamental con amarnos a nosotros mismos.

Y nos proponía un ejercicio muy bonito: pensar en la persona a la que más amamos. ¿Cómo le hablamos? ¿Cómo la tratamos? ¿Qué tiempo le damos para resolver sus cosas?

Pues así como tratamos a esa persona, así deberíamos tratarnos a nosotros mismos. Como mínimo. Porque ahí es donde aparece la compasión. Cuando algo no me sale, cuando no puedo con algo, cuando se me rompe un plato, cuando me paso de largo en una esquina… ¿qué me digo? ¿Me insulto o respiro?

A veces es más difícil ser compasivos con uno mismo que con los demás.

Dónde se manifiesta físicamente

Los órganos de impacto de Anahata son:

Los pulmones. Y aquí hay algo muy interesante. Los pulmones oxigenan el cuerpo, son el medio por el cual todo funciona. Están muy relacionados con la energía vital.

Y Noelia nos decía algo precioso: los pulmones son como árboles. Los bronquios son las ramas, los alvéolos son las hojitas. Representan la vida.

En los pulmones se manifiesta la ansiedad, situaciones traumáticas, la falta de libertad. Y aquí viene algo importante: no me refiero solo a estar encerrado, sino a sentirnos sofocados con la vida. Con las cargas, con las obligaciones, con las cosas que vamos poniéndonos encima porque “teníamos que”. Hay momentos en que la ansiedad se manifiesta como un sofoco de que ya no puedo respirar de tantas cosas que tengo encima.

El sistema circulatorio. El corazón bombea sangre, y la sangre lleva la vida a todo el cuerpo. Las venas y arterias representan la capacidad de dar y recibir amor. Cuando las arterias se tapan, tiene que ver con esa capacidad de dar o recibir, o con el apego, con sostener cosas “por si acaso” y quedarnos sin espacio para que entre lo nuevo.

El sistema inmunológico. Si vivimos en alerta constante, si estamos siempre protegiéndonos, si no vamos acorde a la vida que queremos, el sistema inmune se debilita. Noelia nos daba un ejemplo clarísimo: personas que trabajan muchísimo, se jubilan y enseguida se enferman. La gente dice “estabas mejor trabajando”. Y no es así. Es que el sistema inmunológico estuvo tanto tiempo sosteniendo, que cuando por fin puede bajar, dice “ahora toca reparar todo el desastre”.

Señales de desequilibrio físico: problemas respiratorios, asma, ansiedad, hipertensión o hipotensión, problemas circulatorios, bajas defensas, cansancio crónico, sensación de sofoco.

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Desequilibrios emocionales

Anahata desequilibrado por defecto (cerrado, poca energía):

  • Tristeza profunda, melancolía
  • Desconexión emocional
  • Dificultad para expresar afecto
  • Aislamiento, soledad
  • Sensación de vacío
  • Dificultad para dar y recibir amor
  • Baja autoestima emocional

Anahata desequilibrado por exceso (demasiada energía):

  • Amar demasiado, sin medida
  • Dependencia emocional
  • Dar hasta vaciarse
  • No poner límites por “amor”
  • Perderse en el otro
  • Celos, posesividad
  • Codependencia

El equilibrio está en amar al otro sin dejar de amarse uno mismo. En dar sin vaciarse. En recibir sin aferrarse.

Y aquí Noelia nos decía algo muy bonito: el exceso de pensamiento anestesia la emoción. Y el exceso de emoción nubla el pensamiento. Entonces, en este chakra, se trata de encontrar el equilibrio entre la razón y la emoción, sin priorizar ninguna de las dos. Ni mucho pensamiento ni mucho sentir. Buscar una conexión en el medio.

Herramientas para equilibrar Anahata

Vamos con lo práctico. ¿Qué herramientas tenemos para equilibrar Anahata?

1. FLOR DE BACH: MUSTARD (MOSTAZA)

La primera herramienta que nos propone Noelia es Mustard, la flor de la mostaza.

Es la flor para las tristezas profundas, para esas angustias que vienen sin causa aparente, que no sabes de dónde vienen pero te invaden profundamente. Esas tristezas que a veces son heredadas, del clan, del árbol genealógico. O las tristezas que vienen aunque estés riéndote en un sitio y de repente… todo cambia.

Mustard acompaña en esos momentos de desesperanza, de falta de alegría de vivir, de aislamiento. Ayuda a aceptar la emoción, a aceptar la tristeza, a aceptar que eso está pasando.

2. AROMA: ROSA

El aroma es la rosa. La rosa se considera la reina de las flores.

El aroma de la rosa tiene mucho que ver con el amor incondicional, con la calma emocional, con desarrollar la compasión. Impacta directamente en el sistema límbico del cerebro, mejora el estado de ánimo, calma el estrés.

Y además la rosa tiene algo muy particular: acompaña esa seguridad de ser quien soy. De mostrarme como soy. Esa confianza que resulta atractiva.

3. POSTURA PRINCIPAL: DHANURASANA (POSTURA DEL ARCO)

Luego tenemos la práctica de Yoga en sí. La postura principal que nos propone Noelia es Dhanurasana, la postura del arco.

Es una postura que abre el pecho, estira la parte frontal, flexibiliza, mueve la fascia, expande la caja torácica. Cuando abrimos y expandimos las costillas, le damos más espacio a los pulmones. Y los pulmones le dan más espacio al corazón.

Esta expansión es una invitación a crecer. A oxigenarnos de otra manera. A dejar de estar tan achicados, tan protegidos, tan en la coraza.

Pero ojo, no hay que obsesionarse con lograr la postura. Lo importante son las preparatorias, el movimiento, entender la intención de por qué nos movemos así. Para que ese movimiento nos genere flexibilidad y posibilidad de abrirnos.

Y Noelia hacía énfasis en algo clave: no solo hay que mirar el pecho. Hay que mirar también la espalda. A veces nos cargamos demasiado la espalda, sostenemos demasiadas cosas, y eso nos achica por delante. Hay que ver cómo me estoy recargando, qué emociones me están limitando la movilidad.

Otras posturas que trabajan Anahata:

  • Aperturas de pecho sobre bolster
  • Posturas restaurativas con apertura
  • Ustrasana (postura del camello)
  • Bhujangasana (cobra)
  • Torsiones mantenidas con apertura lateral

Y aquí quiero compartir algo que hablamos con Noelia al final de la sesión: las torsiones mantenidas también son una herramienta brutal para esta zona. Una torsión sencilla sentados en una silla, con el antebrazo apoyado, mantenida en el tiempo. Mueve toda la zona intercostal, libera, despierta. Hacer un antes y un después bien dirigido con una torsión así… se nota muchísimo.

4. MANTRA: YAM

El mantra, el bija mantra, en el caso de Anahata es YAM. Y-A-M.

Podemos usarlo en la meditación. Inhalar profundo y en la exhalación: YAAAAAM. Sentir la vibración en el centro del pecho, justo donde está el corazón. Notar cómo esa vibración va abriendo, va expandiendo.

5. PRÁCTICAS DIARIAS

Trabajar la compasión. Primero con uno mismo. ¿Cómo me hablo cuando algo no sale? ¿Cómo me trato cuando tengo un mal día? Tratarnos como trataríamos a la persona que más amamos.

Respirar conscientemente. Dedicar aunque sea 5 minutos al día a respirar profundo, a expandir las costillas, a sentir los pulmones. La respiración es el camino directo a Anahata.

Abrir el pecho físicamente. Si pasamos horas frente al móvil, frente al ordenador, acabamos cerrados. Y Noelia nos decía algo clave: cuando cerramos el cuerpo, le mandamos una señal al cerebro de protección, de coraza. El cerebro más antiguo todavía cree que viene un mamut. Entonces, compensar. Hacer aperturas. Estirar. Abrir.

Abrazar y dejarse abrazar. Noelia nos contó algo precioso: cuando abrazamos, los corazones se sincronizan. Es casi como volver al útero, a ese latido materno que nos sostuvo. Abrazar es sanador.

Aceptación. Aceptar quién soy en este momento. No me gusta todo, hay cosas que trabajar, pero no me voy a quedar aquí. Puedo seguir avanzando, paso a paso. Y en ese avance, un poquito cada día, aparece la alegría de vivir.

Intención de práctica

Y cuando vayamos a hacer una práctica de Yoga, llevemos la intención asociada a Anahata: desarrollar la capacidad de amar. Amar al otro, pero sobre todo amarme a mí.

Hoy vengo aquí a abrirme. A permitir. A soltar un poco esa coraza que me he ido poniendo. A respirar más profundo. A dar y a recibir sin miedo.

No tiene que ser una cosa grandilocuente. Puede ser muy serena. Simplemente sentirlo dentro e ir cultivándolo.

Cierre

Así que nada, como veis, Anahata es el chakra del corazón, el puente entre lo terrenal y lo espiritual, el chakra del amor y de la compasión.

Si este chakra está equilibrado, podemos amar sin perdernos, dar sin vaciarnos, recibir sin aferrarnos.

Y como cualquier persona que ha respirado y ha observado el efecto de la respiración en el cuerpo, puede conectar con todo lo bueno y toda la vitalidad de Anahata. Para abrir el corazón hay que respirar. Si respiro, se aclara todo: la mente, el cuerpo, la información que recibo. Me preparo para la vida de otra manera.

Y nada más. En el próximo episodio subimos a Vishuddha, el quinto chakra, el chakra de la garganta, el de la comunicación, el de la expresión auténtica.

Espero que tengas más salud.
Que estés cerca de las personas que amas.
Que te encuentres seguro y en paz.

Nos vemos en el próximo episodio.
Namasté.

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