Espiritualidad y vida cotidiana: Las dos vías del Yogi
Cuando entramos en el mundo espiritual, a veces aparece un mensaje implícito: que todo lo material hay que desecharlo y no tenerle apego. Y abrazar esa idea, en ocasiones, acarrea algunos problemas.
Porque si no vamos a retirarnos para siempre en un Ashram, hay una parte de nosotros que tiene que operar en el mundo: trabajar, pagar las facturas, sacar adelante proyectos, cuidar de la pareja, de los amigos y de la familia. Y muchas veces vivimos en contradicción, como si desear estabilidad económica nos hiciera menos espirituales. Como si existiera un conflicto entre espiritualidad y vida cotidiana.
La vía de la tierra y la vía del ser
En el vídeo de esta semana leo un nuevo capítulo de mi libro El libro del Yogi. Notas para la práctica y la vida: Las dos vías.
Habla de esas dos vías por las que nos movemos a la vez. La vía de la tierra, la del día a día, la de resolver cosas. Y la vía del ser, más silenciosa, la que trabajamos con la meditación, con el Yoga y con la lectura de los textos sagrados. Se mezclan, se condicionan y, a veces, una se enfada con la otra.
Lo que Krishnamacharya le dijo a Iyengar
En el capítulo aparece también una conversación que siempre me ha acompañado. Cuentan que Iyengar comentó con su maestro, Tirumalai Krishnamacharya, la posibilidad de retirarse del mundo. Y la respuesta que recibió cambia por completo la manera de entender la práctica.
No te la voy a desvelar aquí. Solo te adelanto la pregunta que recorre todo el capítulo: ¿cómo caminamos ambas vías a la vez sin traicionarnos en ninguna?
Si alguna vez has sentido que tu práctica y tu vida diaria tiran en direcciones opuestas, espero que esta lectura te ayude a verlas como un solo camino.
Aquí puedes ver el vídeo completo, donde leo íntegramente este capítulo de El libro del Yogi.
Espero que lo disfrutes.
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