Por qué duele la lumbar (la respuesta está en las piernas)
Hace unos días hice una encuesta en la que preguntaba cuáles creíais que eran las causas principales del dolor lumbar. Os proponía cuatro opciones. Y nadie —absolutamente nadie— marcó la que para mí es una de las más importantes: las piernas.
El acortamiento isquiotibial o el acortamiento de los cuádriceps son determinantes para el dolor lumbar. Y sin embargo, no aparecen en el radar de casi nadie. Mucha gente marcó “no sé por qué me duele”, pero las piernas no las marcó nadie.
Vamos a resolver eso.

Lo que hace un osteópata cuando te duele la lumbar
Cuando vas a un osteópata o a un fisio con dolor lumbar, aparte del trabajo directo en la zona, normalmente te estiran las piernas. Isquiotibiales en varios puntos, psoas ilíaco… Siempre hay trabajo en la pierna.
¿Por qué? Porque saben que hay muchas restricciones que vienen de ahí.
Los isquiotibiales, cuando están acortados, tiran de las piernas y modifican la posición de la pelvis. Y si la pelvis se va, arrastra a toda la musculatura lumbar. Tú no vas a notar que te duele la parte de detrás de las piernas. Lo que vas a notar es la consecuencia: que esa tensión acumulada irrita la lumbar hasta que duele.

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Los cuádriceps también cuentan (y mucho)
Hablamos mucho de los isquiotibiales —los de detrás—, pero los cuádriceps, los de delante, también forman parte de esta historia.
Un cuádriceps acortado también puede tirar de la pelvis, modificar la mecánica entre la cadera y la pelvis y cambiar cómo funciona la lumbar. Por eso no es suficiente con estirar solo un lado: hay que trabajar los cuatro lados de las piernas.
La lumbar no siempre es el origen
Este es quizá el cambio de perspectiva más importante: cuando duele la lumbar, la lumbar no siempre es la causa. Muchas veces es la consecuencia de lo que está pasando por debajo.
Ya hablamos de cómo la fascia plantar y la fascia lumbar están relacionadas, de la importancia de abrir los dedos de los pies. Pues bien, toda esa cadena muscular posterior —desde los pies hasta la nuca— funciona como una unidad. Si hay tensión en un punto, el resto lo acusa. Y la lumbar, por su posición y su trabajo constante, suele ser la primera en avisar.
Las piernas —por delante y por detrás— no deben limitar la función de la pelvis. Ese es el principio.

El test de la pared: Ardha Uttanasana
Hay una forma muy sencilla de saber si tus isquiotibiales están afectando a tu lumbar. Ve a una pared, coloca las manos en ella a la altura de las caderas y separa el tronco hasta que quede a 90 grados con las piernas: eso es Ardha Uttanasana.
Observa lo que pasa en la parte posterior de las piernas. Si ya en esa postura los isquiotibiales tiran mucho, hay acortamiento que puede estar afectando a tu lumbar.
Si la postura no supone ningún reto, puedes pasar a Supta Padangusthasana —que también proponía en el vídeo anterior. Pero empieza por la pared. Es sencillo, es claro y te da información real sobre lo que está pasando.
Y aunque resultara que tu dolor lumbar no viene directamente del acortamiento isquiotibial, estirar las piernas te va bien de todas formas. Rompe patrones de restricción, libera la pelvis y permite que la lumbar funcione con más margen.
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