Por qué dejamos de practicar Yoga (y cómo volver)
A veces nos cuesta practicar Yoga, nos cuesta practicar meditación, nos cuesta hacer aquello que hacemos para ir hacia adentro. Pero vamos a hablar de Yoga. ¿Cómo podemos solucionar esto? ¿Por qué pasa? ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué hay un decalaje entre que sabemos que nos viene bien practicar, pero que nos cuesta ponernos, que al final no nos ponemos a practicar.
Las expectativas y los objetivos
A veces, más que la pereza, son las expectativas o incluso los objetivos. Nos marcamos objetivos muy grandes, de prácticas muy grandes. Tenemos expectativas sobre qué posturas vamos a hacer, qué posturas no vamos a hacer, cómo hacerlas. Y esas expectativas barra objetivos pueden socavar nuestras ganas de ponernos a practicar.
A veces son las expectativas de otros yoguis, son las expectativas de nuestros profesores, son las expectativas de la conciencia colectiva, son las expectativas que nos ponemos por ver en un libro todas las fotos que salen y queremos hacerlas así. Y al tener esos objetivos tan amplios, tan grandes, que quizás son para nosotros o quizás no, eso hace que poco a poco uno, si no puede cumplir con ese ideal, a veces se viene un poco abajo.
Hay gente que no le pasa, hay gente muy disciplinada, que practica siempre, que practica mucho, que practica todos los días o todas las semanas, pero los mortales, como yo, como nosotros, pues a veces nos cuesta, tenemos una época o unos años o unos meses que nos cuesta más practicar.
Tenemos que ver qué expectativas tenemos y qué objetivos tenemos. Sobre todo recordad por qué empezasteis a practicar Yoga. Y qué pasó entre ese principio de por qué empecé a practicar Yoga y dónde estás ahora. Y dónde estamos ahora.
“Para diez minutos mejor no practico”
Muchas veces también pensamos, bueno, para media hora mejor no practico. O para diez minutos mejor no practico. Pues fíjate que hay mucha gente que le pasa eso, que dice: mira, es que ahora no tengo tiempo, oye, no es una prioridad para mí, y para hacer 15 minutos pues no hago nada.
Fíjate que si hiciésemos 15 minutos al día, que no es gran cosa, o sí, pero entendedme que no es un periodo de tiempo amplio, si hiciésemos 15 minutos al día durante un mes, ¿cuántas horas habríamos practicado más que si no hubiéramos hecho nada? Entonces ese “para media hora no me pongo, para 10 minutos no me pongo” lo podemos eliminar de la ecuación y decir: si me voy a poner 10 minutos, si me voy a poner media hora, que es el tiempo que quiero o el tiempo que en este momento, por lo que sea, por cómo estoy, por cómo me siento, por lo que sea que esté pasando en mi vida, es lo único que puedo hacer. Diez minutos de práctica.
El enganche a la técnica y a los resultados
Volviendo a lo de antes, esas expectativas, esos objetivos, a veces nos quedamos enganchados a la técnica. Lo digo ahora porque lo mezclo con esos diez o quince minutos. Cuando estamos muy enganchados a la técnica y a los resultados, viene a la cabeza lo de: para media hora no me pongo porque sé que no puedo refinar esa postura, esa acción, aquello que no me sale.
Si lo pensamos es ridículo. Porque no nos pusimos a practicar Yoga para que nos saliese algo. ¿Verdad que no? Yo creo que normalmente empezamos a practicar Yoga por otros intereses, por otras cosas, por otras llamadas interiores. Entonces, lo de esos resultados, ese enganche a la técnica, de eso que “para media hora no me pongo porque no puedo refinar aquello que no me sale, no voy a hacer mejor esa postura que no me sale”… ¿Empezamos a practicar Yoga por eso? Yo creo que no.
Como digo, todo esto, esas expectativas, los objetivos, ese enganche a la técnica y a los resultados, socava nuestra autoconfianza y se crea un círculo vicioso, ¿no? De no practico, me siento mal y como me siento mal, me enfado con mi práctica y no practico.
Reconstruir la autoconfianza
Yo os propongo lo siguiente. Primero, vamos a recordar por qué empezamos a practicar Yoga. Y vamos a alimentar ese sentimiento. Vamos a darle más valor a eso que a cualquier otra cosa.
Luego hay que reconstruir nuestra autoconfianza. ¿Cómo? Con pasos muy pequeños y que podamos cumplir. Que nos veamos capaces de cumplir. Por ejemplo, practicar 5 o 10 minutos al día. Eliminar esa pequeña voz de “para 5 o 10 minutos no hago nada” y centrarnos en: quiero restablecer mi autoconfianza, empecé a practicar Yoga por esto, y en estos 5, 10 o 15 minutos voy a intentar saborear eso.
¿Cómo? Haciendo, por ejemplo, las posturas sin cronómetro, sin tiempo. Simplemente sintiéndolas para volver a conectar con esa parte más bella de las posturas, con ese sabor del Yoga, con eso que buscábamos al principio cuando empezamos a practicar Yoga. Es decir, disfrute de la práctica más que resultados de perfección. Disfrute de la práctica más que engancharnos a los resultados de la perfección.
Y otra cosa muy importante, no juzgar si ha sido bueno o malo. No juzgar si ha sido mucho o poco. Simplemente centrarnos en ese disfrute de la práctica.
El tercer Yoga Sutra más que la foto del libro
Centrarnos más en el tercer Yoga Sutra de Patanjali, el Yoga Sutra donde dice qué es el Yoga, y menos en la foto del libro. Recordemos, el tercer Yoga Sutra dice… Sé la definición del segundo Yoga Sutra, pero quiero bajarlo a tierra. Es como: entonces cuando hemos practicado, vamos a ponerlo así, entonces el que ve, nosotros mismos, el que ve mora en su propio y auténtico esplendor.
Entonces, ¿por qué no nos quedamos más enganchados a eso? Más que a la perfección de la postura del libro.
Y no te digo que quizá dentro de un mes, de 10 días, de equis tiempo, digas: a, pues sabes que he reconstruido mi confianza y ahora quiero hacer una hora de Yoga, dos horas de yoga al día, tres horas de Yoga, lo que sea. Yo solo te digo que oye, si estás pasando una época, unos meses, unos años en los que tu práctica estás como enfadado con tu práctica, no practicas, no te pones, no te sale esa: vuelve al inicio, vuelve a tus bases. Por qué empecé a practicar. Asumir retos muy pequeñitos que podamos cumplir cada día, sin juzgar si ha sido bueno o malo, sin juzgar si ha sido mucho o poco, disfrutando del tercer Yoga sutra más que el resultado de la perfección.
Felicítate por esa pequeña práctica que hayas hecho. En alto, dilo en alto: “me felicito por esta práctica”. Y va a haber una pequeña voz que te diga: “no es poco, bla bla bla bla”. Ni caso. Esa voz no sirve para nada. Esa es la voz por la que hemos estado sin practicar nada. Luego vamos a construir una nueva voz. Si dentro de un año sigues practicando 15 minutos al día, habrás practicado 15 minutos más que nada, y estará bien, porque al cabo del tiempo lo vas a notar. Lo vas a notar en ese “entonces el que ve mora en su propio y auténtico esplendor”.
Diversificar la práctica
Una cosa más para finalizar: recuerda que el Yoga no son solo las posturas y que quizá tenemos que hacer una variedad de práctica, diversificar nuestra práctica. Podemos hacer posturas, podemos hacer meditación, podemos leer textos de Yoga inspiracional, espiritual, como lo queráis ver. Incluso también podemos estar centrados conscientemente en esa parte de entregar todo a la divinidad. Eso es uno de los ocho pasos del Yoga.
Entonces no te digo que hagas los siete días de la semana eso, que lo puedes hacer, pero de lo que hablábamos aquí, que es de esa práctica, ¿no? De esas asanas, de esa meditación, de esa lectura de textos sagrados, antiguos o nuevos. Hay que valorar y validar también, validar a nuestros contemporáneos. Reúne todo eso, entrégalo a la divinidad para cumplir también ese paso del Yoga y poco a poco vamos a reconstruir nuestra confianza.
Insisto, volver a disfrutar de la práctica poniendo en valor aquello por lo que empezamos a practicar Yoga. Te voy a dejar enlace a una clase de 15 minutos que la llamé Magia, Consciencia y Profundidad en 15 minutos para que veas que en muy poquito tiempo podemos saborear el Yoga.
Sí, sí, te he dicho antes, oye, sin tiempos, sin cronos, e insisto, de hecho puedes coger esa clase, ver las posturas que hago, apuntártelas; en callateyhazyoga.com ya sabéis que tenemos cientos de secuencias, puedes coger esas secuencias y simplemente ir siguiéndolas tú. Pero bueno, te dejo el enlace a esa clase guiada de 15 minutos, un poquito más de 15 minutos, para que veas que en muy poquito tiempo podemos restablecer esa confianza y volver a saborear el yoga.
– – – – –
Entradas relacionadas:
Si eres alumno del Curso, también tienes disponible: