Querido Sādhaka,

al reflexionar sobre este mes una rápida la sensación de conexión y hermandad me ha inundado y estoy muy agradecido por ello: una cálida huella de estar al abrigo de otros Yogis y Yoginis.

Permíteme que te cuente y que lo destaque, porque esta sensación ha cambiado mi mes a mejor. A mucho mejor.

Cuando programé todo lo que iba a haber en Enero en el curso me pareció mucho (de 2 a 3 directos formativos cada semana 🙃), pero sabía que quería que hiciésemos algo especial este primer mes del año.

Quería que aprendiésemos juntos, que compartiésemos la ilusión de comienzo de año y avanzar de la mano con todos los Sādhakas.

Hemos tenido clases de mentalidad, de cómo enfocarnos y organizarnos para alcanzar nuestros objetivos en la vida. Pero también de descanso emocional y mental, de relaciones, de biomecánica, de Yoga… ¡Y una clase chulísima donde lo pasamos genial poniendo caras raras en la master class de Yoga Facial!!

De verdad que tengo una bonita sonrisa dibujada en la cara mientras recuerdo cada directo.

Deja que te lo muestre con una imagen y te sigo contando.

El mes estaba siendo extraño porque al volver de viaje tras la Navidad tuve dos visitas en casa.

Por un lado necesitaba la calma que da la soledad tras un tiempo fuera pero, por otro, una ilusión tremenda al compartir los primeros días de Enero junto a gente que quiero.

Hoy lo veo como una extensión de esa hermandad que he tenido con los alumnos en los directos y agradezco de nuevo la posibilidad de estar con seres humanos que me enseñan tanto.

Enero también ha sido un mes donde he sentido muchos miedos y temores.
No estamos libres de que situaciones a nuestro alrededor nos causen desasosiego y que nuestras preocupaciones aparezcan, a veces, cada mañana al levantarnos.

Creo que cada conversación, cada mirada, cada abrazo, cada intercambio, es una oportunidad de llegar a nuestra propia alma.

Estamos a una conversación de cambiar nuestra vida.
A un paseo de ser mejores.
A un libro de superar un obstáculo.
A un abrazo de sentir la eternidad.
Solo debemos estar atentos, porque está ahí. Y está muy presente.

¿Y si no hay que cambiar nada? Sin duda una buena pregunta.

Cambios, recelos, inquietudes, imprevistos, cosas que se escapan de nuestro control…todos nos sentimos arrastrados muchas veces por estos sentimientos que, en lo más alto de su aparición, nublan la luz de nuestra consciencia.

A mi me han ayudado este mes mis encuentros, virtuales y presenciales, a estar conectado con esa parte de mí llena de luz, conocimiento y sabiduría. Esa que busca avanzar por el camino que no tiene nombre pero que cada postura ilumina, cada abrazo reafirma y cada conversación dota de sentido.

Se me quedan muchas cosas que contar de Enero: textos que he leído de los que hablar, ponencias que me han permitido ver las cosas de otra manera, músicas que han convertido en paz momentos en lo que no sabía donde estaba, o incluso la alegría de los 6 años cumplidos del Curso de Yoga y que ha sido muy especial.

Pero déjame que me quede con esa grata sensación de pertenecer a algo más grande. A esa hermandad y comunidad que hacemos todos juntos en CállateyhazYoga y que las lágrimas de agradecimiento que ahora mojan mi rostro atestiguan mi emoción sincera.

Si nos hemos visto este mes, gracias.

Si hemos estado juntos, ha sido un honor y un privilegio para mi.

Si aún no nos conocemos, aquí tienes un amigo.

Te deseo un Febrero lleno de amor y cariño.

Jorge Caballero
❤️

Pd: mando esta carta cada mes por email, si quieres recibirla puedes poner tu correo aquí.


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