Microdosis de OM: cinco minutos de silencio que sí te cambian


Un mantra es una energía mística

Om Namo Narayana, querido Sādhaka. En su libro Meditación y Mantras, Swami Vishnu Devananda dice: «Un mantra es una energía mística encerrada en una estructura de sonido». Así comienza su libro, en el que nos propone un viaje completo a través de la meditación, el silencio y los mantras, y de cómo impacta toda esta práctica en nuestro día a día, en nuestro cerebro, en nuestro cuerpo emocional.

¡Descubre El Libro del Yogi!

Portada de El libro del Yogi

Un libro para el día a día
del practicante de Yoga

Ver el libro

¿Buscas una transformación profunda… y rápida?

Fijaos que creo que en muchas ocasiones buscamos transformaciones profundas y rápidas, lo cual es una contradicción. No digo que todos seamos así, pero creo que a veces sucede.

Hay mucha gente que se me acerca y me habla de cómo su vida cambió un día que tuvo una experiencia con algo concreto. Puede ser un curso de un fin de semana, una sustancia, cosas muy concretas. Dicen que hubo un cambio muy grande, pero luego en el día a día no existe tal cambio. Es como si fuesen luces de colores. Esos destellos son muy bonitos, pero ¿esa práctica que has hecho ese día, ese fin de semana, ha perdurado en ti?

Porque fijaos que normalmente, cuando hay un cambio duradero, real, nos damos cuenta después. Al tiempo, a los meses, a las semanas, a los años, nos damos cuenta de que fue aquello lo que nos cambió. Incluso la gente que tiene experiencias cercanas a la muerte —un evento tan trascendente en la vida de alguien— dice que los cambios reales los ve pasado el tiempo.

Luces de colores o electricidad

Hay veces que me parece que me hablan de una luz en el cielo, de colores muy brillantes. «He visto unos fuegos artificiales, era muy brillante, fue espectacular, fue muy bonito.» Pero luego tienes electricidad en casa. Eso es lo realmente importante, y creo que las experiencias que de verdad nos transforman lo hacen poco a poco.

Tú puedes ver fuegos artificiales, pero si alguien va a tu casa y quiere agua fría, vas a la nevera y se la das. Si no ve bien en la noche, enciendes la luz y entonces ve. Y fíjate que ni siquiera vas a hablar de ello: no vas a hablar de la luz que tienes en casa, pero la tienes de fondo. No es el fuego artificial, sino esa electricidad en el fondo de tu casa, la que realmente sirve.

Por eso, personalmente, desconfío de las luces de colores. Si me apunto a un curso y me prometen algo muy revelador, si conozco a alguien, si voy a una formación… desconfío de las luces de colores y confío en aquello que va dejando huella poco a poco. Eso que un día te das cuenta de que realmente ha provocado un cambio en ti. Y no te autoengañas: el cambio es tan profundo que lo sientes.

Estamos rodeados de microdosis

Fijaos que estamos rodeados de microdosis de un montón de cosas. Microdosis de noticias, de problemas, de cosas que nos cuentan, de la alimentación… de un montón. Son como microdosis.

El silencio es muy poderoso, la meditación es muy poderosa y provoca cambios muy duraderos en nosotros. La práctica sincera y sencilla de āsana también tiene ese potencial si no te pierdes en historias externas. Y, tal como nos habla Swami Vishnu en su libro, la recitación de mantras es muy, muy poderosa.

Mi propuesta: una microdosis de OM

Hay una práctica que sigo desde hace tiempo y que quería recomendarte: esa microdosis, pero esa microdosis que realmente va haciendo cambios en nosotros. Una microdosis de OM. Una microdosis de silencio.

Hay un montón de mantras. En este libro hay muchos; en Meditación y Mantras hay mantras del shivaísmo, y yo tengo bastantes libros de mantras. Hay quien dice que tienes que seguir los mantras de un linaje, que no puedes mezclar… Bueno, yo te propongo, por ponerlo muy sencillo, que hagas microdosis de OM.

Cómo hacer la práctica, paso a paso

Coges un crono —el móvil, el crono de la nevera, de la cocina, lo que sea— y te pones cinco minutos. Te sientas donde sea; la idea es ir como inoculándotelo. Aunque no sea muy ortodoxo (de hecho, casi mejor que no lo sea), te pones el crono, te sientas, haces dos o tres respiraciones y, con los ojos abiertos o cerrados, con las palmas juntas o separadas o como te dé la gana, empiezas a recitar OM, intentando sentirlo, notarlo, profundizar en ello.

Vas respirando lentamente y vas recitando tu OM, tu OM, tu OM. Tres, cuatro, cinco minutos. Cinco minutos está bien. De hecho, vas a descubrir que los cinco minutos pasan volando: «¿ya han pasado cinco minutos?».

Puedes hacer una hora, claro, pero mi propuesta es esta: igual que tenemos interrupciones de un montón de cosas —redes sociales, noticias, de todo—, inocúlate a ti mismo esos cinco minutos, tres minutos, y repártelos en tu día. Puedes hacerlo una vez al día. Puedes hacerlo dos o tres veces. La idea es ir metiendo esos pequeños espacios en tu día.

¿Qué provoca esto? Cambios duraderos, cambios profundos. Lo vas a ver. Pueden ser solo cinco minutos de silencio. No digo meditación, digo silencio. Primero está el silencio, luego la concentración y luego la meditación. Donde te sientas cómodo va a estar bien.

Los mantras que yo recito

Los más Hindúes

  1. OM
  2. Om Namo Narayana.
  3. Om Namah Shivaya.
  4. Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.

Y los budistas:

  1. Om Mani Padme Hum.
  2. Om Ah Hum Vajra Guru Padma Siddhi Hum

Te sientas, pones un crono, respiras con calma. Puedes ir enlazándolos, pero si te ahogas, haces uno, respiras, haces otro, respiras.

Póntelo fácil

Póntelo fácil, póntelo como se lo pondrías a tu mejor amigo. Y fácil no quiere decir que lo hagas de cualquier manera, pero sí que te lo hagas fácil. Me siento aquí, donde sea, me pongo un crono, y no me obligo a recitarlo sin parar de respirar ni a respirar sin parar de recitar. Póntelo como te lo pondría la divinidad. Haz que vibre en ti, nota las vibraciones en la corteza cerebral, nota las vibraciones en tu interior. Pero no te castigues: eso es una idiotez, son inventos del ser humano. Quiérete, ámate mientras recitas el OM.

Elige tu mantra. No te digo tibetanos o de Yoga: hay un montón de mantras. Y si no te quieres romper mucho la cabeza, OM. Recita OM, deja que suene, deja que vibre, no te asfixies. Deja que suene lo que suene en ti.

Y después del crono, ya está. Si quieres, se lo dedicas a todos los seres sintientes, o te lo quedas para ti, lo dejas en tu interior un momento, un par de respiraciones más en silencio. Ya está. ¿Cuánto dura esta práctica? Cinco minutos. Tres minutos. De verdad, te recomiendo que no sea mucho más, y vas a ver esos cambios duraderos.

Un cambio que no necesitarás contar

No son luces de colores. No es la promesa de que mañana vas a alcanzar el nirvana o la iluminación. Y un día vas a decir: «ostras, ¿esto cambia de verdad?». No necesitas ni hablar de ello. Será la electricidad que hay de fondo: cuando tú o alguien necesite agua fría, tendrás agua fría en la nevera; cuando no veas, encenderás una luz. Estará tan integrado en ti que simplemente será parte de ti.

Microdosis de OM. Nos vemos en el siguiente vídeo, nos vemos en callateyhazyoga.com. Namasté.

– – – – –

Entradas relacionadas:


↓ Te veo en la Sala de Práctica ↓

Dos caminos para aprender

Avanza con un método ameno y preciso

Curso de Yoga
para Gente Normal

  • · +600 lecciones desde la base
  • · Tutorías mensuales
  • · Todas las inmersiones incluidas
  • · 20€/mes sin permanencia

Para centrarte en lo que te importa

Inmersiones
y programas

  • · Programas intensivos y temáticos
  • · Teoría, práctica y descargables
  • · Para tu práctica o enseñanza
  • · Pago único, acceso para siempre

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *