Sarvangasana y dolor de cuello (con soportes)


Sarvangasana es una postura que, tanto por su configuración al estar al revés, como por su distribución de pesos y fuerzas, puede dar cierto reparo, miedo o, incluso, darnos muchas dudas de no saber cómo abordarla. Os voy a dejar el vídeo donde explico cómo hacerla paso a paso, y aquí vamos a repasar lo más importante para que lo tengáis claro antes de verlo.

Cómo comenzar con Sarvangasana

Hay una forma muy sencilla de entrar a Sarvangasana con 4 mantas y una pared, tal como vais a ver en el vídeo de Sarvangasana con soportes. Una manera en la que podemos ir experimentando, poco a poco y de forma segura cada parte de esta gran Asana. Sarvangasana con 4 mantas y una pared nos brinda un aprendizaje completo que luego podemos integrar en la postura final.

Ajuste milimétrico

La entrada a la postura la podemos ajustar al milímetro: podemos tomarnos el tiempo de colocar bien el material, tumbarnos y colocarnos correctamente con las mantas y, apoyando los pies en la pared, ir haciendo pruebas y “amagos” de subir a la postura. Esto lo vais a ver muy claro en el vídeo.

Esto a su vez nos permite ver si los hombros se salen del material. Observar cómo se mueven los omóplatos y ajustarlos de manera correcta. Digamos que nos deja “jugar” y ajustar completamente todo lo que va a suceder cuando entremos al Asana, muy poco a poco. Fijaos en la imagen: ahí se ve perfectamente esa colocación de los hombros dentro del material.

Más libertad, más movilidad, menos compromiso

Fíjate en la diferencia de entrar así a hacerlo con los pies atrás a una silla y luego subir las piernas. Ahí ya tendrías un compromiso mayor para el cuello y la cintura escapular estaría también más restringida para moverse para ajustarla bien. Con lo que esta manera de comenzar nos da más libertad, más movilidad, más capacidad de ajuste y menos compromiso.

Control total de la movilidad

Tenemos un control total de los movimientos que vamos haciendo: después de esos ajustes y de ese “jugar” que mencionábamos, podemos ir subiendo despacio, observando cómo todo está en su lugar, viendo que no hay compromiso en ninguna estructura. Al ir subiendo lo primero que estará presente en la atención y la inteligencia física será esa cintura escapular que hemos colocado escrupulosamente antes de entrar. En el vídeo lo vais a ver paso a paso.

Veremos cómo la presión de los pies en la pared se transmiten directamente a la potencia de los omóplatos hacia el pecho que lo abrirán y nos dará una estabilidad muy potente. Fijaos en la imagen cómo se ve esa conexión pies-pared-omóplatos-pecho.

Puntos intermedios

Dependiendo de nuestra práctica podremos quedarnos en puntos intermedios. Es decir, que si no tenemos mucha práctica podemos quedarnos en ese estadio de sentir y ajustar la cintura escapular para, cuando nos sintamos cómodos, ese día u otro más adelante, continuar con el ascenso a la postura final.

Subir con control completo

Una subida controlada: a medida que subimos con los ajustes previos hechos, observaremos cómo se van expandiendo las ingles frontales. Aquí reside gran parte del desafío de Sarvangasana y es que, aunque puede no parecerlo, la vertical se nos hará imposible si esas ingles frontales no se abren correctamente. Al hacer Sarvangasana de esta manera, de nuevo podemos controlar, sentir y observar esa apertura articular y orgánica que se va dando.

De nuevo, quizá queramos trabajar este ajuste durante unos días o semanas antes de estirar las piernas. Es perfecto, porque vamos desarrollando la postura poco a poco, integrando cada elemento antes de pasar al siguiente. El siguiente paso sería estirar las piernas y dejar los talones en la pared.

¿Piernas separadas o juntas?

Podremos dejar los pies separados la anchura de las caderas o juntarlos como en la postura final, dependiendo de nuestra práctica. Con las piernas separadas podremos notar bien la acción del sacro empujando hacia dentro y el contrapunto de los muslos atrás. Esto lo aprendemos en Tadasana y es un ajuste básico que tenemos que traer aquí para que la postura se estabilice de sacro a pies. Separar las piernas nos permitirá trabajar con esto y sentirlo perfectamente. Más tarde podemos juntar los pies y las piernas asemejando, casi por completo, toda la estructura y reparto de pesos a la postura final. En el vídeo veis las dos opciones.

Como veis, esta manera de entrar a Sarvangasana nos permite ir ajustando, integrando cada elemento y, en una palabra, ir aprendiendo cada parte del Asana, poco a poco, sin miedos psicológicos por estar al revés. Sin miedos físicos por creer que se nos va a comprimir el cuello.

Conclusiones

Espero que estas explicaciones y el vídeo que os dejo os ayuden a hacer Sarvangasana sin dolor de cuello, sin miedo y que aprendáis cada ajuste para hacer la postura con seguridad, control y una libertad total. Incrementa el tiempo de permanencia poco a poco, puedes empezar por estar 30 segundos, observar cómo te encuentras tras volver de la postura y así ir incrementándolo poco a poco.

Recuerda que su impacto para el sistema nervioso es muy potente y beneficioso pero hay que saber dónde poner Sarvangasana dentro de una secuencia para que tenga sentido, tanto para la estructura, como para lo emocional y lo energético.

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