En esta 4ª entrega, Marta nos revela el funcionamiento de la mente de una Yogini  para ligar en clase de Yoga. ¡No os lo perdáis chicos!


Hoy en día se liga ya en cualquier sitio y la clase de yoga no podía ser la excepción.
Si bien es verdad que, de todos los lugares posibles donde encontrar el amor, la clase de yoga está entre los más complicados. Me explico…

Para empezar, la desproporción entre ambos géneros suele ser infinita. Estudios estadísticos inventados cuantifican una relación de un Yogi por cada diez Yoginis en media. Estos números te favorecen si eres un Yogi. Si eres yogini y quieres ligar, mejor prueba a apuntarte a crossfit, al menos las estadísticas te serán más favorables.
Sin embargo, en ocasiones aparece a la puerta de la sala de práctica un neófito en el mundo del yoga con apariencia entre desorientada y un poco de incógnito. Tal vez un Yogi en potencia, tal vez se ha equivocado de sala…

Conociendo a mi Yogi

Tiene cara de que no sabe bien dónde se mete, posiblemente sus amigos le han advertido que el yoga es algo relacionado con sentarse con los ojos cerrados, hacer ejercicios de respiración y cantar algunas invocaciones sectarias. Él sabe que tiene la flexibilidad de un muñeco de madera, y si tal y como le han advertido, hay que ser capaz de ponerse la pierna detrás de la cabeza y tener una elasticidad que ni un gimnasta olímpico, lo lleva claro y lo sabe. Pero quiere probar porque ha leído en Internet un artículo sobre los beneficios del yoga entre los que se incluía la salud para la espalda, que últimamente le está matando con la combinación de un sinfín de horas sentado en la silla y de salir a correr, sin estirar ni nada, así de a lo loco.

En cualquier caso, el yogi primerizo comienza disimulando. Ninguno de sus amigos que hacen triatlones o levantan toneladas en el gimnasio será capaz de hacerle confesar ni utilizando las más perversas torturas  que ha hecho yoga, que le ha gustado y que piensa repetir.

Y si no se había equivocado de sala y repite, te fijas.

Le has visto ya en varias ocasiones con su antideslizante, que claramente no es el mejor de la tienda, lleva poco tiempo practicando, pero le pone ganas. Se ve que el yoga le ha enganchado y que se lo curra en casa, tal vez está siguiendo algún curso online de yoga para gente normal. Gana puntos…

Además, una compañera de yoga que está a todo, te ha dicho que le ha cazado alguna vez mirándote por el rabillo del ojo, pero tú estabas muy concentrada en todos los detalles de la postura como para darte cuenta. Lo cierto es que cuando practicas estás tan atenta a los detalles, a equilibrar la fase muscular del asana, la orgánica y la articular, que podría entrar Miguel Ángel Silvestre en la sala de práctica y tú ni te enterabas, o eso creías… porque claro, una vez que ya te han puesto sobre aviso no puedes evitar mirar de vez en cuando para comprobar si lo que dice tu compi es cierto o solo producto de su imaginación, que últimamente consume muchos batidos y zumos verdes e igual se le han subido las vitaminas a la cabeza…

Parece que ha mejorado este Loser Yogi…

En las últimas semanas habéis cruzado un par de palabras antes de clase y, la verdad, es que el chico parece interesante y genuinamente interesado en el yoga. Te has fijado en que va perdiendo ese aire desorientado de las primeras clases y que ha dejado de mover los labios en las invocaciones del principio de la clase para hacer sus pinitos con el sánscrito. Y todo el mundo sabe que hablar sánscrito es un poco de winners

Pero… ¿vamos a ver? ¿tú venías a clase a practicar yoga o a buscar novio? Y es que ya te lo empiezas a plantear porque la mente ha dejado de estar en los detalles del asana y en mantener la actitud de savasana todo el tiempo y se ha ido dando saltos a ver lo que pasa tres antideslizantes más allá, ¡el otro día el profe tuvo que corregirte la posición del pie en Utthita Trikonasana otra vez!

Así que como no sabes qué hacer decides pasar a estado de emergencia y convocas un gabinete de crisis, es decir, quedas con tu mejor amiga a tomar un café y le cuentas toda la historia. Después de los saludos protocolarios le comentas a tu amiga que hay un chico nuevo en yoga que te encanta y ella, pues primero se alegra mucho porque te veía tan centrada en el yoga y en tus proyectos personales que ya estaba pensando en regalarte media docena de gatos o un pase VIP a un monasterio en el Nepal para pasar meditando los próximos tres inviernos (tú habrías agradecido ambas cosas muchísimo, por supuesto). Y después de alegrarse procede a decirte que vais a trazar un plan maestro.

Trazando un plan para ligar en clase de Yoga

Tu amiga, una gran estratega, te recomienda lo que parece evidente: que le enseñes a hacer bien las posturas y que también podríais trabajar un poco en las asanas. Ella es así, siempre tan sutil y delicada… Sugieres que tal vez podrías proponerle ir a ese restaurante vegetariano que te han recomendado y que tienes tantas ganas de probar, pero tu amiga afirma que esa táctica de primeras es demasiado arriesgada, puede pensar que te alimentas solo a base de lechuga. En lugar de eso, te propone utilizar su estudio de danza para practicar… y para hacer yoga (insisto, siempre tan sutil y delicada) ya que es evidente que al menos ese punto sí que lo compartís.

Es buena idea, ahora solo falta trabajar un poco en el planteamiento.

Sabes que tenéis el yoga en común y el estudio de danza de tu amiga es un sitio idóneo donde poder hacer yoga tranquilamente y hablar un poco más, será mejor empezar por ahí. Sin embargo, tampoco quieres ofrecerle tu ayuda directamente, no vaya a pensar que te las das de súper yogini, ¡nada más lejos de la realidad! Está claro que tu amiga tiene razón y tus habilidades para ligar están claramente oxidadas…

Decides tomártelo con calma y esperar la ocasión adecuada, que llega antes de lo esperado. Un día, después de una clase en la que habéis hecho Vrksasana y le has visto tambalearse un poco, ves tu ventana de oportunidad y te decides a ofrecerle un poco de ayuda para que no se centre tanto en el equilibrio, que es la parte menos importante de la postura, y así poder mejorar.

Quedáis en el centro de danza de tu amiga, la sutil. Has rebuscado entre tus notas de cuando empezabas con el yoga para ver qué cosas te ayudaron a ti e intentar transmitírselas a tu Yogi; algunas preparativas para estirar las piernas bien que nunca está de más y otras instrucciones básicas que seguro que le ayudan.

Llegas pronto a la cita y estás un poco nerviosa, es la primera vez que os veis fuera de la sala de práctica y sin gente alrededor, igual es una situación rara ya que tampoco habéis hablado tanto… fijo que va a ser un poco raro. Decides esperar practicando un poco y así intentar calmar la mente.

Suena el timbre. Ya ha llegado.
Vamos a ver cómo acaba ese Vrksasana y si Patanjali y Cupido se asocian y nos echan una mano.

Marta Arroyo.


 

Comentarios (17)

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Martaaaa,eres un súper crack.Me he reido un montón.Lo describes a la perfección.Es el mejor artículo de Yoga que he leído en mucho tiempo.

¡¡¡¡BRAVO POR SÚPER MARTA¡¡¡¡,así nos enganchamos todos al yoga de Jorge.

MI MÁS SINCERA ENHORABUENA

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Muchas gracias Carlitos! Me alegro mucho de que te haya gustado 🙂
En serio que me hace mucha ilusión porque me costó un poco al principio darle forma a la historia, así que estos comentarios me alegran de verdad. GRACIAS!

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Martukis,

Me he reído muchísimo!!!! Me encanta el artículo!!!!!!!

Existe tu amiga, la sutil?. Si es así quiero conocerla :-). Necesito unos consejillos :-).

Besos.

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Lauriii!!! Qué alegría que te haya hecho reir!!!

Jajajaja!! Mis amigas son todas muy sutiles, la verdad es que podría estar inspirada en cualquiera de ellas, seguro que te aconsejaban muy bien 🙂

Un besazo!

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Eres literata Marta?, que bien hilas la historia. Me ha gustado muchísimo, deberías seguir deleitándonos con tus historias.
MOOOOOLAS. Un beso tamaño xxl

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María, muchas gracias! Jopetas! Qué ilusión tu comentario, me alegro mucho de que te haya gustado, pero no se lo digas al master que me pone a escribir aquí todo el tiempo de gratis…

Tú sí que molas! Besazo!

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Marta, ademas de guapa y buena yogini, escribes fenomenal!!!.
Muchas gracias por alegrarnos la tarde.
Hay un antes y un despues de este artículo. Ahora las chicas estaran mas pendientes de la puerta y de los «nuevos».
Lo siento por ti Jorge.. Mas curro para conseguir q se concentren. Ja ja ja

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Ay Ana! Cuántos halagos! Se me ha puesto el ego que ya no voy a poder salir por la puerta hasta dentro de un rato… Muchas gracias a ti por leerme y por tu comentario!

Ojo a los nuevos que ahora en Enero siempre hay alguno 😉

Un besazo!

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Aunque el tema me pilla un poco lejos, me gusta estar informada con buenas historias.
Aunque sea a costa de que te explote el maestro. Y te cueste salir por la puerta!!
Mi yogaJoe y yo te felicita y te anima a seguir con tu faceta literaria.

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Jajaja, que no Felipa, si en realidad me explota ella a mi, que quiere protagonismo en la web y no sabe ya como hacerlo y escribe historias sin que yo se lo pida!
Ah, ojo que tu ya no ligas porque ya ligaste y te lo quedaste para ti, que si no…
Un beso para ti y otro para tu YogaJoe!

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Muchas gracias Felipaaa!!! me alegro de que te haya gustado… y a tu yogajoe también!!
Un besazo gigante!

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Marta, me he quedado con las ganas de saber si al final ligan o no ligan esta parejita de yoginis!
Seguiré con atención este serial que me ha dejado en ascuas!
Ánimo y no dejes de escribir tus impresiones que molan mucho.
Besos recientitos de principio de año!
Bss

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Yo tambien me he quedado con las ganas de saber si ligan o que!
Este serial te deja con las ganas de saber mas como si fuera Falcon Crest, ¿verdad?
A ver si Marta nos cuenta el final!

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verdad, Meri? Se ha quedado la historia en lo más interesante, solo ha faltado un CONTINUARÁ…
Muchísimas gracias por tu comentario, me alegra mucho que te haya gustado 🙂
Un besazo!

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Nunca hubiese pensado que se movían estas corrientes subterráneas y como eróticas en una clase de yoga, pero oye, lo bueno del yoga es que también se conoce gente. Marta, nos quedamos con el intríngülis de saber qué pasó y si eso de calmar la mente funciona en situaciones tannn comprometidas. Mejor así, como irse de una fiesta en en su punto más alto y quedarse con buen sabor de boca, pues esto igual, que cada uno imagine el final que más le apetezca. Enhorabuena por el relato, seguid así.

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Jaajaja, de eso nada, tenemos que saber como termina esto!
Pues si Aquiles si, estas cosas se mueven en lo profundo de la clase de Yoga. Yo fui por eso y mira, jajaja.
Bueno marta, yo no digo nada, la petición popular es clara.

Un abrazo Emilio!

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Hola Aquiles! Verdad que no? Yo tampoco me entero nunca de estas corrientes subterráneas, como tú las llamas… así que he tenido que tirar mucho de imaginación para poder escribir esta entrega de «Trucos para ligar en clase de yoga». Mejor el desenlace se lo dejamos al máster, ¿no crees?

Lo que sí que es verdad es que he acabado conociendo compañeros excepcionales que ahora son como una pequeña familia 🙂

Muchas gracias por pasarte a comentar, me alegro de que te haya gustado!

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