Diagonal: descubre cómo cambiar tus posturas de pie


Tienes dos secuencias para practicar todo esto enlazadas al final del post.

Hola, Sādhakas, ¿qué tal? Una cosa muy útil a la hora de aprender posturas, a la hora de aprender Yoga, es hacer las Asanas viéndolas desde diferentes ángulos. Nos entregan una dimensión diferente de la Asana y nos ayudan a comprender aspectos más sutiles y profundos que, ejecutando la postura de manera normal, a veces se nos escapan.

Hoy quiero hablaros de una manera de practicar que es sencilla, pero que nos enseña muchísimo de tres posturas de pie clave que luego podemos extrapolar a un montón de Asanas, ya sean de pie, hacia delante, hacia atrás, incluso torsiones.

Así que hoy vamos a ver:

  • Uno, por qué trabajar en diagonal —que es el trabajo que os voy a proponer— no es hacerlo más fácil, sino una manera de ver mejor lo que pide cada postura.
  • Dos, qué le pasa a la cadera y a la pierna de atrás y de adelante cuando cambiamos el ángulo, y por qué esto prepara para un montón de posturas, incluso para esas posturas más exigentes cuando se hacen ya sin diagonal, en la postura final.
  • Y tres, cómo llevarlo a la práctica en Utthita Trikonasana, Virabhadrasana II y Utthita Parsvakonasana, viendo claves que nos sirven para las tres.

Así que si te interesa, vamos a ello.

La diagonal nos da claridad

Veréis, la diagonal nos da claridad. Nos permite ver la luz de la postura final antes incluso de que los mecanismos que nos llevan a esta estén listos. Y esto es súper interesante, porque nos puede faltar flexibilidad, nos puede faltar movilidad articular o tener alguna restricción de movimiento. Y aun así, si practicamos en diagonal, nos deja asomarnos a esa sensación de la postura completa.

Y esto es importante entenderlo, porque la diagonal no es una trampa ni una versión menor de la postura. No es hacerlo más fácil, como os decía antes, para no trabajar. Es crear una situación en la que el cuerpo puede entender mejor lo que le estamos pidiendo. A veces, cuando intentamos hacer la postura final demasiado pronto, el cuerpo va compensando: imaginaos, la pelvis se cierra —normalmente la parte de la pelvis de la pierna de atrás se cierra hacia adelante—, la rodilla se desliza hacia adentro, el tronco se cae hacia abajo, el pie de atrás pierde su ángulo o pierde vida. Y la diagonal lo que hace es reducir parte de esa lucha y permitir que aparezca algo más limpio.

¿Por qué pasa esto? Porque la diagonal le aporta a la cadera ese ajuste que necesita. Facilita el trabajo de inserción de la cadera. Nos enseña a mover la pierna, a hacer ese giro de cadera, ese empuje de la nalga de la pierna de adelante hacia adentro que piden las posturas de pie. Eso ya viene hecho solo con la diagonal.

Entonces, cuando abrimos las piernas en diagonal, cambiamos la relación entre fémur y pelvis. La cadera tiene un poco más de espacio para organizarse, digamos. La pierna adelantada, como os decía, puede girar, puede asentarse mejor, y la pierna de atrás puede empujar sin que todo el peso del cuerpo se bloquee. Porque, al final, meternos en la línea que nos pide Utthita Trikonasana, por seguir con el mismo ejemplo, colapsa algunas de las estructuras por falta de flexibilidad o movilidad.

Por eso muchas personas sienten que de repente entienden Utthita Trikonasana o Utthita Parsvakonasana de otra manera. No porque hayan ganado flexibilidad en cinco minutos, sino porque han encontrado una colocación más inteligente. Y ya no hablemos del costado: los cambios que hay en piernas y pelvis permiten que los costados funcionen de otra manera, como por ejemplo en Utthita Trikonasana, estirarse más. Y en Utthita Parsvakonasana permiten que no nos caigamos, que no se deshaga la postura.

La pierna de atrás se convierte en protagonista

Y esto no es solo una cuestión de ángulo. Hay biomecánica detrás, y también hay algo muy orgánico. ¿Qué pasa? Por ejemplo, la pierna de atrás, que en la alineación de siempre a veces se nos queda un poco olvidada. Todos los profesores nos dicen «el peso está en la pierna de atrás», y uno dice: ¿cómo está en la pierna de atrás, si me estoy yendo hacia la pierna de adelante? Entonces, la mente tiene que estar en esa pierna de atrás.

Pues en esta manera de hacerlo en diagonal, la pierna de atrás se convierte en protagonista. Tiene que anclarse, tiene que sostener, tiene que empujar. Y ese trabajo, desde el pie, va organizando todo lo que hay encima: rodilla, cadera y luego el tronco. O sea, no es una postura que se piensa desde arriba, sino que se construye desde abajo. Y como la propia colocación de los pies ya nos da una sensación diferente, el aprendizaje es tan del cuerpo y tan poco de la cabeza. Nos metemos en una estructura muy corporal.


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Una postura no es una foto

Para mí, personalmente, esta forma de trabajar tiene algo muy bonito, porque te enseña que una postura no es una foto. No es llegar a una forma externa y ya está. Una postura es la relación entre fuerzas: por ejemplo, el pie que se ancla, la pierna que sostiene, la cadera que se ajusta, el tronco que se expresa, que se expande, y los brazos que pueden desplegarse a partir de ahí. Cuando lo miras así, la diagonal se convierte casi en un laboratorio, un sitio donde puedes estudiar la postura sin la presión de tener que hacerla perfecta.

Es pedagogía pura. Te da un ajuste, una estabilidad, una inteligencia y una congruencia de la cadera que es asombroso. Cuando después te llevas todo esto a la alineación original de la postura, muchas cosas se te aclaran solas. De hecho, en la diagonal ya dices: «ah, vale, esto es así». Entonces luego te vas a la postura original —no vamos a decir ya a la final, porque a lo mejor sigues sin poder bajar, seguramente falta flexibilidad, por ejemplo, en los isquiotibiales—, pero aclaran muchas cosas.

Y hay más, ya que sin este aprendizaje, posturas más complejas como, por ejemplo, Ardha Chandrasana —que es la consecución natural de Utthita Trikonasana— no la vamos a poder hacer bien, porque el trabajo es el mismo, solo que es más intenso y encima estamos en equilibrio.

Así que yo os diría que, en vez de hacer estas tres posturas cada una por su lado, las metamos todas dentro de la misma diagonal. Alineamos el pie de atrás con la parte de atrás del antideslizante, el pie de delante con la parte de delante —ahora os lo enseño—, y ahí marcamos la diagonal. Y desde esa misma colocación de piernas podemos desplegar estas tres posturas que os propongo: Utthita Trikonasana, Virabhadrasana II —que es brutal cuando lo haces en diagonal— y Utthita Parsvakonasana.

No sé si habéis hecho alguna vez estas posturas en diagonal, pero de verdad que es súper útil y puede cambiar tu práctica completamente.

Claves que sirven para las tres

Como explicarlo así, una por una, puede ser un poco difícil de seguir, vamos a ver algunas claves para las tres. Os voy a enseñar las imágenes para los que lo estéis viendo en vídeo, en YouTube, pero si solo lo estáis oyendo, os voy dando algunas claves. A los del vídeo les enseño cómo se coloca la diagonal. Ahí lo estamos viendo: como os decía, pie de atrás en la línea posterior del antideslizante. La pierna de adelante no tiene por qué quedarse en la línea anterior, en la línea de adelante; puede quedarse a una distancia, por ejemplo, de un ladrillo, de un ladrillo plano o de un ladrillo en altura 1, puede ser perfectamente.

Entonces, las claves que sirven para las tres posturas.

La primera, como os decía: no pensemos solo en la pierna de adelante. En estas posturas solemos mirar mucho la rodilla adelantada, la pierna adelantada, la cadera adelantada, el brazo y demás. Pero, como os decía, la pierna de atrás es fundamental. El pie de atrás tiene que estar muy vivo, tiene que empujar el suelo o anclarse bien en el suelo. ¿Para qué? Para sostener la postura. Si esa pierna se apaga, la cadera pierde la dirección y todo empieza a compensar desde ahí. Entonces, anclamos bien el pie de atrás y lo mantenemos activo. Ya os digo que la propia posición en diagonal nos va a dar eso, pero tenemos que meterle mente.

La segunda: observar bien también la pierna de delante, sin obsesionarnos. Por ejemplo, la rodilla, que no se vaya hacia adentro. La diagonal nos ayuda a entender esa relación entre pie, rodilla y cadera de la pierna adelantada. Pero, oye, no trabaja sola: se organiza gracias al empuje de la pierna de atrás que decíamos, a la estabilidad de la pierna de atrás, y nosotros ahí vamos ajustando la pierna de adelante. ¿Por qué digo esto? Porque a veces la propia posición de las piernas nos lo va a poner fácil, pero eso no significa que nos tengamos que olvidar, sino que lo tenemos que integrar. Y decir: vale, lo que me está dando la propia posición de las piernas es conciencia de atrás, ajuste de atrás, giro adelante, acción adelante; pero lo que voy a hacer es retroalimentar esas acciones. Y esto no significa ponernos duros como piedras, todo lo contrario: estables, firmes, pero ligeros y activos.

La tercera: no busquemos la postura final demasiado pronto. Por ejemplo, antes de bajar mucho en Utthita Trikonasana, nos podemos poner —mirad, aquí estoy enseñando Utthita Trikonasana en diagonal con una silla—: alargo bien el costado, que la diagonal me va a permitir alargar muy bien el costado, y apoyo la mano en una silla, por ejemplo en el respaldo de la silla, o sea, súper alto. De hecho, yo me quedaría aquí, porque esta manera de hacer Utthita Trikonasana, esa posición de las piernas, nos permite alargar mucho el costado. Nos da una sensación de longitud del costado muy rápida. ¿Por qué? Porque, fijaos, siempre hablamos de la absorción de la ingle frontal, o de la absorción de las ingles frontales —esto lo he hablado en muchos vídeos—. Pues esta manera de trabajar en diagonal ya nos da esa absorción de la ingle. Entonces podemos poner la mano en una silla y luego bajarla, por ejemplo, a un ladrillo o incluso al asiento de la silla, en vez de al respaldo. Los que lo estéis viendo, así lo veis. Así que, tercera: no busques demasiado pronto la fase final de la postura. Antes de bajar en Utthita Trikonasana, mano en la silla, por ejemplo.

Y la cuarta: mantén la misma diagonal para pasar de una postura a otra. No cambies la diagonal. Lo digo porque —mirad, lo estoy enseñando también en el vídeo— imaginad que hacemos la postura sobre el lado derecho: el pie izquierdo va atrás en el antideslizante y el pie derecho va adelante. A veces la gente coloca la diagonal al revés: el pie de atrás en la parte de adelante del antideslizante, y el pie de delante de la postura en la parte de atrás del antideslizante. Parece un trabalenguas, pero de verdad, quedaos con esto si lo vais a practicar. Veis las fotos y ya está. De todas maneras, os voy a dejar enlazadas dos secuencias de acceso libre en las que podéis ver todo esto, y que además cubren la secuencia entera, no solo las tres posturas.

Yo haría una postura en sus dos lados, luego la otra en los dos lados, y luego la otra en los dos lados. No una, otra y otra: primero una por una. Entonces, como hay que explicarlo con estas palabras y a veces parece un trabalenguas y tiene sus límites, voy a dejar enlazadas dos secuencias para que podáis practicarlo. Y además, dos secuencias completas. Ya sabéis que hay posturas que se pueden hacer aisladas, pero yo prefiero meterlas en una secuencia. Así lo puedes practicar sin ir diciendo «¿cómo es esto?, ¿cómo es lo otro?», sino metiendo las posturas en una secuencia.

Si estás oyendo este podcast, te vas a callateyhazyoga.com, al blog, y tendrás esta entrada. Y si no, os la dejo enlazada en todas partes: donde lo estés oyendo, vas a tener el enlace para las dos secuencias, con tiempos, con todas las posturas de antes y las de después. Y para los que estéis viendo el vídeo, os enseño, como os decía, Utthita Parsvakonasana, Utthita Trikonasana en sus diferentes versiones, y Virabhadrasana II, que la podemos hacer también a partir de ahí. Y aquí ya lo tenemos todo.

Quédate con esta idea

Entonces, quédate con esta idea: la diagonal no es una variante rara, no es una forma de hacer menos, es una forma de ver más. De hecho, en Utthita Trikonasana, cuando bajamos —ojo, porque los que sois flexibles de lumbar a veces se os mete como mucho hacia adentro, y decís «ostras, yo no puedo hacer la diagonal»—, es algo que tú tienes que controlar. Hay beneficios, pero también hay responsabilidades al hacer esta postura. Simplemente es eso.

Entonces, es una forma de ver más: de ver mejor la cadera, de sentir mejor la pierna de atrás, de reorganizar mejor la postura desde el suelo, de llevar luego esa inteligencia que sacamos desde la diagonal a la alineación clásica. Y si practicas estas tres posturas desde ahí, es muy probable que cuando vuelvas a hacerlas de la manera habitual ya no las sientas igual, sino que hayas descubierto muchísimas cosas. Muchísimas, muchísimas cosas.

Y nada más. Si os ha gustado esta manera de trabajar, ponedla en marcha. Ya sabéis que tenemos el Curso de Yoga para Gente Normal, que aunque ahora tenemos las puertas cerradas, abriremos en unos meses; y si os apetece, lo vemos también en lecciones, en vídeo, muy poquito a poco, combinándolo con otras prácticas y con otras posturas.

Espero de verdad que os animéis a practicar estas tres posturas en diagonal. Vais a ver cómo cambia totalmente la manera en la que os relacionáis con estas tres posturas, y vais a ver cómo luego, a la hora de hacer torsiones o flexiones hacia adelante, vais a notar una congruencia diferente en vuestras caderas, una relación diferente con vosotros mismos, entre vuestras piernas, ingles frontales y tronco. Y va a ser, de verdad —a mí no me gusta ser muy grandilocuente ni exagerar mucho—, pero es que vais a ver que cambia mucho cómo practicáis. Pero mucho, mucho, mucho, de verdad. Garantizado.

Espero que tengáis más salud, que estéis cerca de las personas que amáis y que os sintáis seguros y en paz. Nos vemos en callateyhazyoga.com, y os dejo enlazadas esas dos secuencias para que veáis esta manera de trabajar tan interesante. Namaste.

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