Vemos cómo Virabhadrasana II ayuda en nuestra
transformación y ajuste anatómico primario


En muchas ocasiones pienso en las posturas y en lo interesante que es el hecho de cómo transforman nuestra estructura física primaria: las posturas son capaces de llevarnos por un camino de cambio anatómica que, simplemente por obtenerlo, nos devuelve la función normal de nuestro organismo a niveles tanto profundos como superficiales.

Es la magia del Yoga, o la magia del cuerpo y de la vida que, una vez corregido por las Asanas, todo a nuestro alrededor se transforma. Empiezas a practicar y cambian muchas, muchas cosas. Incluso las que parecería que no tienen nada que ver con lo que se hace en las clases. Todo a nuestro alrededor se transforma.

Virabhadrasana II es una de estas posturas capaces de hacer un nuevo cuerpo, transformar lo anatómico y corregir muchas acciones que, desde los mecanismos compensatorios del cuerpo se han puesto en marcha y que, a la larga, pueden desajustar nuestro cuerpo profundamente.

Nuestra estructura el la vida diaria

En nuestra vida diaria intervienen muchos factores capaces de modificar negativamente nuestra forma anatómica. David Keil lo llama ‘historias convergentes’ y, no es solo nuestra higiene postural, que es una gran lastre en muchas ocasiones, si no que nuestro entorno, herencia genética, campo emocional y mental, forma de caminar, correr, dormir, deportes repetitivos, e incluso nuestro carácter y forma de ser que tenemos, como las olas del mar golpeando las rocas, puede cambiar la forma de nuestro cuerpo y organismo produciendo algunos desajustes desagradables.

El gran Godfrey Devereux ya nos dice en su libro ’15 minutos de Yoga’ (un grandísimo texto) que hay unas cuantas posturas capaces de corregir cuerpo y mente’ y que las demás son valiosas añadidas. Es decir, de un modo simple, que esos desajustes mencionados antes que se producen por nuestro día a día, nuestras historias convergentes,  pueden cambiarse con un buen puñado de posturas. Creo que esto es una buena noticia.

Los beneficios en lo que se refiere a la salud física es lo que el maestro B. K. S Iyengar llama ‘producto derivado’ y llega con una práctica equilibrada y correcta. Así que hoy nos metemos en ese producto derivado de la mano de la gran Virabhadrasana II para ver sus implicaciones mecánicas y cómo es capaz de cambiar nuestro cuerpo dotándole de estabilidad, resistencia, fuerza, agilidad, movilidad y flexibilidad.

Equilibrio y transformación

La práctica general de Yoga, a través de unas secuencias equilibradas que toquen todos los grupos de posturas, es de lo que más se va a beneficiar nuestro cuerpo, mente e historias convergentes.

Es interesante también darnos cuenta de que las secuencias se deben cambiar ya que, si no lo hacemos, nos meteremos de lleno en estructuras físicas y mentales  arquetípicas y concretas. Este tipo de práctica nos ayudaría, pero de una manera algo limitada, a producir esa magia del Yoga.
Es decir, repetir una secuencia día a día, aunque sea muy variada y equilibrada, hace que la ola golpee siempre en el mismo lugar y, lo que va a mejorar de nuestras nuestras historias convergentes, siempre será limitado y limitante.

Internamente, el ego (lo que tratamos de limpiar con nuestro Yoga) tiene demasiados trajes y papeles y también puede entrar en una secuencia concreta practicada como algo único. Solo a través de modificar nuestras secuencias y la reflexión en nuestra manera de practicar es lo que puede limpiar el espejo del Alma.

Hay muchas posturas y muchas secuencias para mejorar nuestro cuerpo y mente, muchas. También hay muchas maneras de acercarnos y practicar Virabhadrasana II. Hoy vemos algunas aproximaciones para practicarla.

Quiero enfocarme en lo que, para mi, es más significativo para producir todos estos cambios estructurales básicos que nos brinda esta postura en concreto y en maneras sencillas y efectivas de llevarlas a cabo.

¿Es correcta esta postura?

A veces me preguntan, ¿cómo sabemos que una postura está bien ejecutada y no obedece a la forma que tiene una escuela determinada de hacerla?
La respuesta es tan sencilla que abruma: Lo anatómico, tiene que ser saludable y estar bien ejecutado.

Lo anatómico se debe corresponder con líneas claras que permitan espacios articulares y de movilidad, que no sobrecarguen una articulación, colapsen un músculo o restrinjan un movimiento. La musculatura es la que limita y restringe unas acciones anatómicas precisas en las Asanas, pero de eso se trata justamente al hacer bien la postura: romper los mecanismos que ponen en jaque a la líneas anatómicas.

Se que lo ‘políticamente correcto’ es decir que hay que adaptar la postura al cuerpo y no el cuerpo a la postura pero eso no es verdad. Esto sería como meter el coche por un camino de piedras en vez de seguir la carretera porque esta dibuja una curva y no queremos mover el volante.

Debemos fusionar nuestra forma de practicar lo más cerca de la forma de la postura. Este es el camino de la transformación que, no se dará, si permitimos que nuestra vieja estructura se paseé por la postura. Al contrario, podríamos agravar ciertos patrones.

Si nuestro cuerpo no puede hacer determinada postura no pasa nada, podemos darle ayudas, apoyos, hacer la mitad de la postura, hacer preparativas o cualquier cosa que nos acerque a la forma final del Asana. Este sí es el camino en el que permitimos que la postura talle de nuevo nuestro universo externo e interno.
Es muy importante conocer formas de ser amigables con el cuerpo, respetuosos con nuestros esfuerzos y directos con nuestras ejecuciones.

Si queremos producir cambios significativos debemos acercar nuestro cuerpo lo máximo posible al Asana: midiéndonos, siendo compasivos, esforzándonos, ajustando, sin lesionarnos, reflexionando y dándonos los soportes que necesitemos a tal efecto.

Acciones precisas e inteligentes

No quiero detallar aquí todas las acciones de la postura porque está en infinidad de clases. Lo que me interesa es ir detallando algunas acciones que creo que tienen que hacerse si queremos producir esa transformación anatómica de la que hablábamos al principio.

Me interesa que veamos formas de acceder a lo que la esencia de la postura destila para con nuestra estructura: ejecuciones inteligentes, intensas en ocasiones, pero finas y precisas de llevar a cabo para las piezas clave de este Asana.

Para ver la postura detallada en su ejecución puedes ver esas clases pero quiero dar algunos consejos interesantes para su ejecución global.

Voy a centrarme en Virabhadrasana II desde la zona lumbar alta (D12/L1) hasta los pies. No es que lo demás no importe o sea menos beneficioso, pero quiero enfocarme en la parte inferior de la postura para lo que nos ocupa hoy.

La esencia del Asana

Lo que ocurre en las piernas y caderas y cómo afecta a todo nuestro cuerpo es sumamente interesante. Tan interesante como el ver a Virabhadrasana II actuando como una sinfonía que vibra alto corrigiendo los desequilibrios que se suceden en toda esa zona.

Ciertos desajustes se empiezan a dar en los cuádriceps por nuestra manera de andar, de movernos o de practicar algunas posturas sin fijarnos en sus líneas básicas. Sí, practicar sin cuidar algunas líneas anatómicas puede producir desequilibrios en nuestro organismo.

Del cuádriceps dependen por ejemplo las rótulas y, un desequilibrio en este músculo de 4 partes, puede causar muchas molestias y lesiones en la rodilla.

Los aductores y abductores actúan en la disposición de la cadera y como se mueve, en conjunto con sus rotadores internos y externos.
Su desequilibrio afecta a la posición de la pelvis, cadera y pie (por citar unos pocos) y pone en compromiso a órganos internos y nervios.

Fíjate que hablo de los nervios, una de las partes más íntimas.
La neurología se va ‘anestesiando’ hasta que nos causan una lesión. A nivel neurológico la lumbar puede ir adormilándose y haciéndose un bloque rígido casi sin darnos cuenta. Malas posturas, práctica inadecuada, tacones, horas y más horas sentados, morfología, por citar unos cuantos ejemplos de cómo se adormecen nuestros nervios.

Los pies son guardianes de la forma anatómica, disposición de los ojos, vejiga, reparto de pesos, amigos de la neurología y cadenas miofasciales de la lumbar y de la línea posterior de la columna. Deben ser un sólido pero móvil suelo que soporta los embistes de lo que toda la musculatura superior citada anteriormente se encargará luego de corregir para nosotros.

El ajuste de la pronación y supinación del pie, la fuerza de sus tres arcos y el equilibrio en sus puntos de apoyo viene desde Tadasana para copiar sus anclajes, maestros en nuestra Virabhadrasana II. Es de esta manera, insisto, en que abductores, aductores, rotadores y demás, puedan desempeñar su papel correctamente.

Virabhadrasana II tiene la llave maestra para ajustar y equilibrar gran parte de lo mencionado y obtendremos de ella un equilibrio general de toda la zona.

Consideraciones para un VBII transformador

La posibilidad que tiene el cuerpo de tallarse de nuevo, metiéndose en la forma de la postura, es muy alta.
Realmente Virabhadrasana II, aunque es muy intensa, no nos pide un desafío muscular o articular elevado, todo lo contrario, es sencilla. Si lo piensas, simplemente separamos las piernas y brazos y doblamos una pierna, nada más.

Esa es su belleza. Su simplicidad bien dominada es capaz de cambiarlo todo.

Veamos algunas consideraciones para su correcta ejecución.
Con unos consejos sencillos podemos meternos en la forma correcta de la postura y beneficiarnos de toda su magia.

Los pies

Los pies van a buscar un Tadasana equilibrado. Cuando el pie de atrás vaya a perder su arco interno al flexionar la pierna de delante, trataremos de ajustar los tres puntos de apoyo para que no se ‘derrumbe’ la postura desde esa pierna de atrás.

Si el pie cae, la pierna cae con él. Esto es de suma importancia porque el resto de acciones, el resto de la postura y musculatura se desarrollará a partir de ese fino apoyo.

Maneras de practicar: apoya el pie de atrás en una pared, esto te dará una estabilidad extra al dar un soporte que, incluso, puedes empujar para descubrir como activar el pie correctamente y buscar el Tadasana. Intenta equilibrar los tres arcos del pie, sobre todo, en el momento de doblar la pierna adelantada.

La pierna de atrás

Al comenzar a doblar la pierna de delante en la postura nuestra mente debe estar en la pierna de atrás. El cerebro estará en la pierna de delante pero la mente comienza a notar como el pie de atrás es solicitado y ajustaremos su Tadasana, como hemos visto hace un momento.

Así comienza el trabajo de la pierna de atrás que, con el estiramiento que se da en los aductores, junto con una pequeña acción de rotación externa y ligero empuje hacia atrás, nos dará estabilidad a la pelvis y permitirá dar paso al movimiento de apertura en esa región.
La cadera entra y la pelvis se expande dando un nuevo aire a la región lumbar.

Estas acciones precisas comienzan todo el cambio. No es fácil, a veces es intenso, pero es el camino a la transformación.

Maneras de practicar: Con un cinturón puedes estabilizar la pierna tirando de él un poquito en diagonal ascendente según bajas, para notar la dirección correcta que debe tener y que no se derrumbe hacia abajo.
El anclaje del pie de atrás que hemos visto hace un momento también ayuda a esta sensación.

La pierna de delante

Entonces, la pierna de delante comienza su viaje de flexión.
Los rotadores externos de esa cadera se ponen a trabajar a tope, los aductores más cortos les abren paso para que la rodilla pueda bajar en la línea de la cadera.

La búsqueda de los 90º entre tibia y fémur da seguridad al cuádriceps, que se equilibra en sus esfuerzos entre la contracción y el estiramiento y protege la rótula. Quizá no podemos bajar a esos 90º al principio, pero lo sacrificaremos por la alineación saludable de cadera-rodilla-pie. A medio plazo ya bajaremos más. Lo importante es conservar los elementos de transformación anatómica y la salud, recuerda.

Maneras de practicar: con una silla podemos trazar la línea rodilla-cadera. Tomamos la medida de hasta donde vamos a bajar y la ponemos por delante para que haga de ‘tope’ y sepamos cual es la dirección correcta.

 

La pelvis

La pelvis se abre, el Psoas de atrás se expande y permite que la pelvis baje en la línea de la columna y la columna se estire hacia arriba (estiramiento axial). Esto hace que todos los nervios se ajusten y vibren, liberen y trabajen, despertando de su letargo.

Al alinear las piernas y ser preciosas con sus acciones puede que la postura se nos ‘escape’ por algún sitio. La lumbar, que es muy móvil, puede querer asumir el trabajo y hará lo siguiente: la cadera de la pierna que estamos doblando se irá hacia atrás fuera de la línea, el sacro se va hacia atrás siguiendo a esa cadera y la lumbar se hunde hacia dentro.
Es decir que, al bajar con el tope de la silla que hemos puesto hace un momento, la cadera de la pierna que baja querrá fugarse hacia atrás.

Maneras de practicar: para prevenir esto puedes poner otra silla atrás para que haga de ‘chivato’ cuando la pelvis se quiera mover hacia atrás.
Además, repetir la entrada de la postura de 3 a 5 veces en dinámico, nos ayuda a ver como algunas zonas se quieren mover de su posición y nos ayuda a hacer el camino de la postura bien alineada.

 

También es útil usar un cinturón para favorecer la rotación externa y la inserción de la cabeza del fémur en la pelvis de esa pierna de alante.

 

La columna lumbar

Como he mencionado antes, su estiramiento es axial, hacia arriba, procura que no se incline hacia la pierna de delante.
Al empezar a doblar la pierna deberíamos notar como la lumbar se estira hacia arriba.
Además, como ya he señalado, trata de no arquear o hundir excesivamente la lumbar. Como es muy móvil, a veces se arquea o inclina hacia el lado que estamos bajando asumiendo el trabajo de piernas o pelvis.

Maneras de practicar: con un espejo puedes controlar la inclinación hacia la pierna de delante . También puedes mirarte el espacio entre tu costado inferior y la pierna flexionada para ver que no lo estamos cerrando al ‘caernos’ sobre la pierna.

La precisión y la humildad

Como mencionaba antes, es necesario alinear y ajustar bien ciertos elementos de la postura para obtener sus beneficios. Si no se ejecuta correctamente pueden agravarse los desajustes que llevemos al Asana, que es justamente lo que no queremos.

Debemos darnos cuenta también de que en la postura intervienen el tiempo de permanencia y las repeticiones que hagamos. Imagina que la hacemos con patrones desalineados, mal apoyo de pies, mala relación piernas-caderas. Estirando solo una parte de los abductores y aductores, o con desequilibrio de los cuádriceps y rodillas.

Por lo tanto la humildad en cuanto a dónde nos encontramos con respecto a la práctica va a ser un buenísimo aliado para ir poco a poco hacia esa transformación anatómica final.

Posturas preparativas

Hay varias maneras de prepararnos para Virabhadrasana II y una secuencia equilibrada previa ayudará mucho en su ejecución final. Trata de hacer la postura dentro de una secuencia, no de manera aislada, si quieres aprovechar todos sus beneficios.

En el curso hay muchas lecciones donde explico en detalle todos estos mecanismos y son ideales para prepararla de manera adecuada.

No obstante, una postura que nos ayudará en gran medida a meternos en los patrones que hemos visto antes de aducción , rotación externa, estiramiento axial y colocación precisa de los pies es Parighasana.

Además para un equilibrio muscular adecuado del cuádriceps podríamos hacer Utkatasana en una pared con un ladrillo. Te dejo una entrada de esto en el contenido relacionado más abajo.

Hay muchas otras cosas que podemos hacer pero, si tengo que elegir una sola que cumpla con muchos de los requisitos que luego nos pedirá nuestra querida Virabhadrasana II, sería Parighasana, sin duda. Puedes hacerla en una pared para que te ayude a notar aún más lo que nos ocupa.

Recuerdo muscular

Aductores principales (ADD), los que separan la pierna desde la línea media hacia fuera: Aductor mayor, menor y mediano, pectíneo y recto interno o grácil
Abductores principales (ABD), los que acercan una pierna desde la línea media hacia la pierna contraria: Glúteo menor y mediano, piramidal, tensor de la fascia lata.

Conclusiones

Virabhadrasana II es mágica, intensa, feroz, sencilla, desafiante y transformadora. Nos da energía, vitalidad, motivación, reajuste estructural y mucha, mucha paz.

Espero que  este pequeño repaso te sirva para practicar Virabhadrasana II con más placer y te beneficies de su gran poder de transformación.


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Si eres alumno aquí tienes las clases y vídeos más importantes para trabajar los elementos que he detallado:


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